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viernes, 26 de junio de 2009

ESTA CASA ES LA ONU (in-clasificable)

Anteayer, no recuerdo si fue A o B, se encontró a mamá quitándose el esmalte de las uñas.

- " ah, que casualidad, yo también necesito quitaesmaltes. ¿Me lo puedes prestar cuando termines?"
- "eh, umm, esteee... bueno, sabes? lo venden en el supermercado de enfrente"
- "ya, pero es que cuesta dinero"
- " : O "
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B tiene la enfermedad del sueño. El domingo se acostó a las 2 de la mañana y se levantó a las 3 de la tarde: seguía teniendo sueño.
En fin, es tan sólo para ir abriendo boca acerca de algo que me comentó mamá que ocurrió la semana pasada. A y B se fueron a clase por la mañana. Mamá y papá salieron a un recado y regresaron a casa cerca de la una. Al salir del ascensor casi les da un infarto, porque se encontraron en el suelo del descansillo un cuerpo. Al encender la luz se dieron cuenta de que era B, tirada en el suelo todo lo larga que es. ¿Quizás desmayada? Menudo susto. Al tocarla se levantó.
- "Dios!!! ¿Te pasa algo? ¿Te encuentras mal? "
- "¿Eh? Ah, no, es que al terminar la clase me vine a casa pero resulta que me dejé las llaves olvidadas esta mañana y estaba esperando que llegara alguien a abrirme. Y como tenía sueño me eché a dormir".

(Repito, todo lo larga que era, con la mochila al lado y LA CABEZA APOYADA EN EL FELPUDO). Mmmmm, que a gustito.... Mejor reposando en el felpudo que sobre el frío suelo, aunque sea donde toda la familia se limpia la porquería que subimos de la calle.

: O : O : O : O : O : O : O :O : O

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La semana que viene este blog se queda sin las historias de A y B(regresan a EEUU) pero quedan muchas historias en el tintero, material de archivo para unos cuantos relatos más.

jueves, 18 de junio de 2009

ESTA CASA ES LA ONU (El género idiota)


Pues sí, A y B estuvieron el pasado puente en Barcelona.
Mamá les preguntó si les había gustado: no lo saben. No han visto la Sagrada Familia, ni el puerto, ni las casas de Gaudí, ni ...
"¿Qué habéis hecho entonces?"
"Ah, ir de compras a H&M y disfrutar de la playa"
Coger un avión el jueves a última hora de la tarde, regresar el sábado después de comer (B regresó el domingo a las 5 de la mañana porque salía más barato) y echar a perder un fin de semana en una ciudad como Barcelona... no tiene precio.

B, cariño, la opción más barata era irse de compras al H&M de la calle Preciados y disfrutar de las piscinas municipales de Madrid.

jueves, 11 de junio de 2009

ESTA CASA ES LA ONU ( inciso)


Un breve inciso para incorporar las novedades de este mes.
Acabo de hablar con mi madre por teléfono y, sencillamente, "tenía que contarlo".
Hay dos nuevas niñas (lo de niñas, a pesar de sus 21 años, es un aforismo en toda regla, lo reconozco) en su casa desde hace un par de semanas, con las que vivirán un mes.
Afortunadamente no estoy con ellos para vivirlo en primera persona, aunque reconozco que aportarían información muy sustanciosa a esta sección.


Norteamericanas, por cierto.


Incongruencia número 1.

Hace un par de fines de semana volvieron por separado a casa después de una noche de farra. La más trasnochadora olvidó las llaves, así que tuvo que llamar por el móvil a su compañera (que dormía plácidamente) para pedirle que cuando llegara bajara a abrirle el portal. Ni corta ni perezosa se baja a esperarla. Mi padre oye el ruido de la puerta y se levanta a ver qué pasa.
Baja en el ascensor y se encuentra a la moza en pijama de verano y descalza en el portal, esperando a que llegue su amiga. Gracias a Dios la convenció de que se subiera a esperar a la habitación, que cuando la otra llegara ya se preocuparía de avisarla al móvil para que bajara a abrirla.
(Tardó más de media hora en llegar).

Incongruencia número 2.

Preguntan que si pueden traer amigos a casa. Que en su país, en el apartamento que tienen alquilado en el campus, se reúnen todos a charlar día sí, día también.
Claro hijas mías, pero mejor nos vamos a un hotel o nos alquilamos un pisito todo el mes y mientras vosotras disponéis de la casa a vuestro antojo y así os quedáis charlando y riendo hasta las mil. Así no os molestamos. Faltaría más.
Y encima mi padre le suelta a mi madre que por qué no, que si se quedan en el salón no molestan tanto (duermen pared con pared).
De remate.


Incongruencia número 3.

Hoy (motivo de la llamada telefónica) les ofrece mi madre fruta para merendar. Aceptan con agrado y una de ellas "se pide" una naranja. Se queda mirándola, se dicen algo en inglés (mi madre de cuerpo presente; ainsss, la educación en los coj....) y se empiezan a reir. Mi madre pregunta si hay algún problema. Aclaración: es que no sabe pelarla. A la NIÑA, a sus 21 años, le pela la fruta su SANTA madre. Y mi "santa" ha tenido que hacerle hoy los honores. Total, para comerse un gajo y tirar el resto a la basura.
(Juro que yo he presenciado en más de una ocasión el sagrado proceso del "pelado" de más de una naranja. Acaban siendo "manuales" porque el juego del pulgar con el cuchillo es genéticamente incompatible con su raza. Doy fe).


Incongruencia número 4.

Hace una semana, regresando de otra noche de farra, llamaron al timbre porque no fueron capaces de abrir la puerta principal. Era la 1 de la mañana.
(Se me ocurre una maldad: tras una nochecita en un banco del parque seguro que habrían mostrado más interés en aprender la próxima vez.
Uyyy, mucho sorry, estaba tan profundamente dormida que ni escuché el timbreeeee.
¿A quién habré salido tan mala? Mis padres sí que son unos santos. ¿Me darían el cambiazo en el nido del hospital?).
Doy fe de nuevo de que la apertura de la puerta principal (al menos en casa de mis padres) presenta de nuevo incompatibilidad genética con la raza norteamericana. Insisto, lo he vivido no una, ni dos, sino tantas veces que ya he perdido la cuenta. ¿Parcialidad? ¿Comentario discriminatorio?
Respuesta: no sé, es posible.
Curiosamente a los franceses, alemanes, italianos, al croata y a la tailandesa no les pasó a nunca. ???


Habrá que llamar a un cerrajero y cambiar esa cerradura diabólica.


Ainsss, qué caprichosa es la genética : )

viernes, 13 de marzo de 2009

¡¡ ESTA CASA ES LA ONU !! (capítulo 3)

DAPHNE S.
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21 años
Estudiante de "Languages"
EEUU
Septiembre 2000

Daphne o la diversidad gastronómica.
Ha sido nuestro caso más patológico de negativa a probar nuevos sabores. Me pregunto qué desayunaba en su casa: no le gustan los cereales, ni la mantequilla, ni la mermelada, ni las tostadas, ni las galletas, ni... en fin, nada. Tampoco le gusta nuestra leche; tanto es así que el 1º día que la probó fue a parar al fregadero y rellenó más de la mitad de la taza con agua (dice que es muy fuerte). Así que el 2º día se pasó a la leche desnatada de mamá... eso sí, echándole igualmente un chorrito de agua (menos mal que alegraba el "brebaje" con un poco de cacao en polvo).
Entonces, ¿qué ofrecerle de comer a una persona a quien no le gustan las delicias que desayuna el común de los mortales? Al parecer las madalenas no le desagradan del todo... hasta que un día cambiamos de marca y resulto que eran madalenas "sin papel" (¡a quién se le ocurre, mamá!) así que sobra decir quien terminó comiéndoselas.

En cuanto al resto de comidas, nunca sabrá si le gusta la morcilla, o el pescaito frito, o la paella,... jamás consintió probar nada nuevo.
Daba verdadera penita verla comer. Recuerdo la "agonía de la empanadilla" al verse tristemente desparramada por el plato: como no le gustaba el atún (tampoco) las partía por la mitad, a continuación las espachurraba con el dorso del tenedor y cuando ya había logrado sacar todo el relleno se comía la masa. (Ay qué penita, con lo que a mí me gustan, era como verla cometer un sacrilegio). Y la 1º noche que le pusimos croquetas, 6 de las 5 que le servimos acabaron en el cubo de basura.
Conclusión: optamos por dejar de tirar el dinero y la comida y desde entonces hasta el mismo día en que se fue (unos 4 meses) estuvo comiendo y cenando pollo asado. ¿Por qué pollo? Olvidé decir que todos, ab-so-lu-ta-men-te TODOS los estudiantes USA que han pasado por casa han confesado que es su comida favorita y lo que comen día sí, día también. (Cada vez me convenzo más de que les implantan un chip cerebral al nacer).
La diferencia es que el resto solía tener mayor variedad gastronómica en sus casas; Daphne no:
adooooora el pollo que su madre le cocina de diversas formas y adora los macarrones con cebolla. Ésta es en resumidas cuentas (y tan resumidas) la dieta de nuestra protagonista, 7 días a la semana, 365 días al año.
(¡Qué aburrimiento de dieta, por Dios! Me recuerda a cuando acabé aborreciendo las manzanas porque me las servían todos los días en el comedor del cole).

Así, cada pollo que comprábamos nos daba para 4 veces, acompañando como entrante a una suculenta (mmmm...) sopa de sobre. De sobre, sí. Porque el día que probó por primera vez la sopa de cocido madrileño nos rogó "encarecidamente" que no se lo ofreciéramos nunca más a menos que quisiéramos verla enferma (palabras textuales).

Una o 2 noches por semana sustituíamos el pollo por tortilla francesa con patatas fritas o macarrones (con ketchup y sin jamón porque se dedicaba a apartarlo con el tenedor) porque nos daba miedo que tras 4 meses a dieta de pollo acabaran por salirle 2 "alitas" a la espalda.

Vamos, que podría decirse que vivió una pura inmersión cultural.

lunes, 26 de enero de 2009

¡¡ ESTA CASA ES LA ONU !! (capítulo 2)

FANNY T.
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29 años
Abogada
New York, U.S.A
Octubre 1999

29 años reales no tienen por qué significar 29 años mentales. ¿Cómo se explica si no que estuviera "vagando" hora y media en busca de nuestra casa para terminar dándose por vencida tras el infructuoso intento? Y eso que tenía un mapa de la ciudad.

Se me ocurren varias buenas alternativas: llamar por teléfono a mi casa "pidiendo socorro", coger un taxi que ahorre la caminata y el cabreo .... cualquier cosa antes de martirizar a las extremidades inferiores y a la paciencia durante 90 interminables minutos. Pero F. no llamó por teléfono porque no estaba segura de que su español estuviera a la altura (vale). Tampoco se le ocurrió lo del taxi, claro.


Sutilezas aparte, el caso es que la pobre terminó por regresar a su escuela de español con la desesperación destilando por los 4 costados (y más vergüenza que cansancio, supongo) para dar parte al director, que inmediatamente nos llamó para tranquilizarnos. Ahora que lo pienso... ¿sí consiguió regresar hasta la escuela desde un punto perdido de la geografía madrileña y no pudo llegar hasta casa? ....uuuhhh, prefiero no preguntar.


Fanny ha venido a estudiar español durante 1 mes. Las dos primeras semanas ha compartido piso con otras estudiantes pero ha decidido cambiar de domicilio por algún motivo que no ha desvelado (de nuevo uuuhhhhh)... aunque ahora que la conozco puedo imaginar cuáles han sido...


Solicitó a la academia que le proporcionasen "alojamiento en familia" y se acordó un encuentro para conocernos mutuamente. Comentó lo avergonzada que se sentía por lo del día anterior y hablamos de cosas triviales,... como del color violeta. Aunque para ella es algo que va más allá de la trivialidad como pudimos comprobar en las dos semanas que convivió con nosotros. Decir que es su color favorito es quedarse sumamente corto; a ver, que hago recuento: un par de camisetas y pantalones violetas, una tercera parte de su ropa interior, un bolso, los guantes de piel, el-secador-de-pelo (se me empieza a nublar la vista), el cepillo de dientes, el del pelo y como colofón... la colonia y el gel de baño (bueno, creo que no he olvidado nada). Según comentó en aquella primera visita, su atracción por ese color había sido motivo de chufla entre sus hermanos en más de una ocasión (no sé por qué pero no me sorprende). F., hija, hay cosas que no deberían confesarse....


Pues finalmente su mudó y pudimos comprobar que no era su única "fijación".


A los 2 días nos dijo que necesitaba poner una lavadora. Curioso, aún sabiendo que vendría el sábado no tuvo tiempo (o ganas) de hacer la colada desde que nos visitó el miércoles,de modo que trajo consigo un cargamento de ropa sucia. (Personalmente me parece feo pero no seamos tan quisquillosos). Digo lo de "cargamento" con toda la intención... porque no consiguió meter toda la ropa, así que ni corta ni perezosa nos dijo que no importaba, que luego pondría otra con el resto. Sí, hija, sí, y dos más si quieres después. No contenta con eso, a los 30 minutos entró en la cocina para ver cómo iba la colada y observamos un rictus de preocupación en su cara: no estaba acostumbrada a un lavado tan largo, pues su "máquina de lavar" en N.Y. no tarda tanto y no le gusta que su ropa permanezca más de media hora en la lavadora. Quizás haya leído en alguna guía de viajes que el agua de Madrid es rica en ácido sulfúrico y desintegra las prendas; ¡¡menudo susto si las bragas violetas salen descoloridas!!.

Las labores del hogar tampoco son lo suyo, porque qué otra explicación tiene el poner el embozo de la sábana a los pies de la cama??? Quizás dormir con las sábanas del revés tenga alguna explicación científica que yo por el momento desconozco. (Estoy empezando a pensar que las lavadoras y las prendas de cama en EEUU son muy diferentes a las nuestras, ains!!). Tampoco parece que le guste demasiado el fregoteo porque la cuchara del desayuno la pone debajo del grifo y ... "voi "... de ahí al cestillo-escurridor. Los vasos ni siquiera los pasa por el chorro; tiene uno en su dormitorio desde hace 2 días donde bebió un refresco de cola (ah, por cierto, bonito color de pintalabios, Fanny).
Por otro lado, sospecho que es muy celosa de su intimidad, pues no quisiera pecar de criticona diciendo que es desconfiada. ¿En qué podría basarme para afirmar tal cosa?¿En que cierra el armario "con llave" y se la lleva todas las mañanas? No , no creo que sea prueba suficiente. Después de todo, puede que tenga sus razones ... ¿y si un día me da por quitarle una de sus camisetas color violeta? Y digo yo, ¿no podría ser al revés? (No, es poco probable, no tengo ninguna camiseta violeta en mi guardarropa)... ¿y si los desconfiados fuéramos nosotros? Porque si le desaparece algo, su academia tiene nuestros datos y nos conocen, pero... ¿y ellos? regresan a su casa y si te he visto no me acuerdo. Creo que empiezo a comprender por qué se fue del piso...
Además, tiene un carácter "suave". Me sentó muy mal el cabreo que se pilló una tarde que mamá y yo fuimos de visita; pensamos que regresaríamos pronto, así que no dejamos ninguna nota. No obstante, dejamos la cena hecha para no andar con prisas en caso de retrasarnos. Casualidades de la vida, al salir estaba diluviando y a los 5 minutos empezó a granizar. Nos daba pena que papá regresara en metro a casa después del trabajo con lo que estaba cayendo, así que decidimos ir a buscarle en coche. No hace falta decir cómo estaba el tráfico, ¿verdad? De modo que llegamos a casa a las 21:40 y al entrar en la cocina... la cara de Fanny era igual que la de un Rottweiler: aquella noche nos perdonó la vida.
Se había comprado un filete y estaba cenando (cuando nuestra obligación era haber estado allí y prepararle la cena); una gran muestra de tolerancia fulminarnos con la mirada nada más entrar antes siquiera de preguntar qué nos había pasado o pedir explicaciones. ¡Es que era su hora de cenar, corcho! Pero no quiero ser tan mala, todo tiene su lógica, ¡pobrecilla! si no esperó fue porque estaba "muertecita" de hambre; y si no, juzgad por vosotros mismos: muy amablemente (no me apetecía "bajar" a su nivel) le expliqué lo de la visita, , el granizo, etc... sin darme en absoluto por aludida respecto a su enfado (cuando quiero ser mala, puedo ser muuuy mala, je, je; obviamente, yo buscaba la forma de hacerla sentirse maaaal) y le dije que su cena estaba preparada. Así que no tuvo más remedio que tragarse su mala leche porque le planté la cena en la mesa... ¡y se la tragó enterita sin rechistar! Sinceramente, me hubiera apetecido más ponérsela por sombrero, pero no hubiera saboreado esa dulce y silenciosa venganza. Se acabó su filete y nuestra cena: un enoooorme plato de spaghetti con carne picada más 3 empanadillas (sólo se comió una). Pensé que ya no podía más, que debía estar a punto de reventar después de aquella impresionante ingesta de calorías... pero se levantó a por un kiwi ¡y 2 yogures! Todavía me pesa el estómago al recordarlo. En fin, se ve que a esta chica los enfados le abren el apetito...
Bueno, hasta aquí mis reseñas sobre la susodicha; hay mucho más, pero no recuerdo si estará en mis diarios. Los buscaré, a ver si puedo ampliar información sobre la "violetera", porque juro que su estancia entera no tuvo desperdicio...

domingo, 25 de enero de 2009

¡¡ ESTA CASA ES LA ONU !! (capítulo 1)

(Los nombres de los protagonistas han sido modificados para no herir sensibilidades con ciertos comentarios "ácidos". Todo lo que aparece a continuación es real como la vida misma... ya se sabe, a veces la realidad supera a la ficción).


Todo comenzó hace unos 15 años.

Quiso Dios que la crisis económica del 92 nos soplara un bofetón en plena cara y papá se viera de repente con más tiempo libre del que nunca soñó. Demasiado tiempo libre.

Así que de la noche a la mañana nos vimos en la necesidad de "zambullirnos" en esta aventura. Porque nadie me negará que es toda una aventura abrir las puertas de tu casa a un individuo que no conoces de nada y no saber si al otro lado del tabique duerme un psicópata (según definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: "dícese de la persona que padece anomalía psíquica"). Desvinculándola de sus connotaciones criminales, me parece una palabra de lo más apropiada porque abarca un amplísimo abanico de posibilidades (pronto entenderéis a qué me refiero).
Un familiar nos informó sobre un anuncio del dominical que rezaba así: "se necesitan familias de acogida para alojar estudiantes extranjeros".

Y así fue como empezó todo....


CONNIE J.
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21 años
Estudiante de "Bussines"
New Jersey, U.S.A.
Enero 1993


Dicen que la 1ª vez nunca se olvida. Connie fue la pionera: era su primera vez, y también la nuestra.

Fue entonces cuando descubrimos que no todos los extranjeros hablan tan bien como los futbolistas de Europa del Este que nuestros clubes de fútbol incorporan en plantilla. Para muestra, un botón; he aquí un extracto de la carta que nos envió precediendo a su llegada al viejo continente:

"Muchas gracias para la carta, estoy segura que mi estancia con vosotros va a hacer lo que espero. Estoy la niña mayor de la familia, tengo 2 hermanos pero soy el primero a salir el hogar para esta duración de tiempo. He incluído una foto de mi familia para mirar".

No, no penséis que soy mala, no me estoy riendo de ella (habría que escucharme a mí hablando en inglés); es sólo que me resultó un poco raro ese modo de expresarse en una persona que llevaba 5 años estudiando español...

Bueno, la verdad es que sabiendo lo que aún quedaba por venir, Connie dejó bastante buen recuerdo. No cargaré las tintas con ella ni dejaré a la ironía campar a sus anchas (eso lo dejaré para más adelante). En general su comportamiento en casa fue bastante bueno. Una niña tranquila y educada. Y amante del deporte. Todos los fines de semana se iba a practicar footing al parque y regresaba soñando con meterse en la ducha ("mi cuerpo huele") ; en realidad era muy limpia, de ducha diaria... aunque nunca entendí por qué su ropa de deporte no iba a parar directamente a la lavadora después de la carrera. O por qué en los 4 meses que estuvo en casa su pijama sólo apareció en una ocasión en el cesto de la ropa sucia. ??

El caso es que es la que más esfuerzos hizo por integrarse (aparte de Amelia L.) de todos los que la siguieron; compartió cenas, conversaciones, veladas televisivas... Los 4 meses pasaron volando y la joven yankee regresó a su casa. Mantuvimos el contacto durante unos años; lo último que supe de ella era que vivía en New York y trabajaba para la cadena televisiva HBO.