Supongo que la culpa de mi atracción por la ilustración la comparten a partes iguales Pieck y Chiqui de la Fuente.
Aún conservo las tarjetitas que mi madre compró para hacer unos cuadros tridimensionales en el cole, que jamás llegué a realizar, pues me parecía un sacrilegio cortar aquellas maravillas. Así que fueron a parar al fondo de un cajón, preservadas por décadas.
Anton Franciscus Pieck nació en Holanda en 1895 y sin duda heredó una carga genética evidentemente artística, ya que su hermano gemelo Henri también era ilustrador, aunque la fama del primero lo eclipsó.
Ejerció desde los 17 años como profesor de dibujo en varios institutos y orientó su carrera hacia una temática costumbrista nostálgica, retratando la vida de la Holanda del s. XIX; ilustró infinidad de libros infantiles y entre 1952 y 1970 fue responsable del diseño del maravilloso parque temático Efteling en Kaatsheuvel (Holanda), uno de los más renombrados de Europa y que transporta a un mundo de fantasía y cuentos de hadas. También en 1972 diseñó el museo automovilístico Autotron, cuyo edificio original, tras el traslado de la sede a otra ciudad, ha sido reutilizado como centro cultural.
Su estilo se caracteriza por un aire romántico con cierto aire "dickensiano", cargado de infinidad de pequeños detalles que invaden sus dibujos.
Su papel en la resistencia durante la 2ª Guerra Mundial le llevó a falsificar documentos mientras impartía clases de dibujo a los soldados. De aquella época quedaron numerosos dibujos con la ciudad de Amersfoort como inspiración.
En 1984 se abrieron las puertas del Anton Pieck Museum en Hattem, un pequeño museo donde se pueden admirar sus obras originales.
Hoy, una pequeña escultura de bronce le rinde honores en la localidad de Overveen.
Su estilo se caracteriza por un aire romántico con cierto aire "dickensiano", cargado de infinidad de pequeños detalles que invaden sus dibujos.
Su papel en la resistencia durante la 2ª Guerra Mundial le llevó a falsificar documentos mientras impartía clases de dibujo a los soldados. De aquella época quedaron numerosos dibujos con la ciudad de Amersfoort como inspiración.
En 1984 se abrieron las puertas del Anton Pieck Museum en Hattem, un pequeño museo donde se pueden admirar sus obras originales.
Hoy, una pequeña escultura de bronce le rinde honores en la localidad de Overveen.













Son precisamente sus portadas para la conocida revista de actualidad Saturday Evening Post (

Si bien fue tachado de "blando" y "azucarado" por sus detractores, hay que reconocer que también incluyó la crítica social, especialmente en los 60-70, a cuenta de los cambios políticos y la creciente integración de culturas, como demuestra en "El problema con el que convivimos todos", donde muestra a una niña de raza negra que es escoltada a la escuela:
De lo que no cabe duda es de la exaltación del pueblo americano a través de sus dibujos, entre los que destaca su serie "












