Y digo Santa porque hablar de Italia, en general, es hablar de iglesias.
Así, haciendo memoria, me vienen a la cabeza (en el centro histórico) las basílicas de Santa Croce, Santa María Novella, San Lorenzo, de la Santissima Annunziata, las iglesias de Santo Spirito, de Dante (sí, tan venerado -aunque no siempre fue así- que hasta tiene su propia iglesia), de Orsanmichele, de Ognissanti, la del convento de San Marcos, della Madonna dei Ricci, de Santa Trinitá, la de la Badia Fiorentina,el Baptisterio y la Catedral de Santa María dei Fiore.
Por no hablar de la sinagoga y la Chiesa Rusa (bueno, éstas están fuera del casco hostórico).
Y eso sin tirar de archivo (seguramente saldrían unas cuantas más).
Prácticamente cada chiesa-duomo-basilica importante cuenta en su flanco con un Museo dell'Opera del ... (seguido del nombre de turno), que consisten básicamente en museos donde se exhiben obras que estaban en el templo vecino y que han sido sacadas de éste para ser exhibidas agrupadas y junto a otras obras relacionadas. No hará falta aclarar que el acceso a estos museos se cobra aparte de la visita a la iglesia correspondiente. Una idea excelente de sacarle doble partido al patrimonio :)
Siempre me causó gracia y no visité ninguno mientras viví allí: mi economía me obligaba a establecer un estricto sistema de prioridades. Lo que también extrapolé al magnífico estatuario (para qué entrar a la Accademia -que ya visité con la escuela a los 17 años- para ver los originales del David, el rapto de las Sabinas, etc... si en la calle tenía unas estupendas copias... gratuitas.
Bueno, eso no significa que no sean dignas de visitar y recomiendo el acceso a muchos de ellos, si bien lamento no haber podido hacerlo en esta ocasión por falta de tiempo.
La estrella de la corona es la Catedral, el Duomo de Santa María del Fiore (la casa de Dios, "domus dei") cuyo apelativo (Santa María de la Flor) le viene del antiguo nombre de la ciudad: Fiorenza.
Recomiendo que lleguéis hasta ella bajando por la Via dei Martelli. Así la descubrí yo y me impactó ver cómo al final de la calle aparecía de pronto su majestuosa fachada de mármoles blancos, verdes y rosas.
Aunque no siempre fue así de espectacular (tardaron siglos en darle el aspecto que tiene hoy en día), de hecho es bastante frecuente encontrar iglesias con austeras fachadas de ladrillo (como la de S. Lorenzo, en la foto inferior)

y muchas que hoy encontramos forradas de mármol, fueron rematadas varios siglos después, como es el caso de la Catedral. A destacar también su campanario y la cúpula de la discordia: fuente de interminables problemas técnicos, fue originalmente de madera hasta que Brunelleschi ganó el concurso y llevó a cabo el reto de construirla sin andamios, para sorpresa de los incrédulos y piques entre artistas incluidos (abandonó las obras ofendido regresando 2 años después). Y es que los toscanos siempre fueron muy guerreros... Su interior es bastante soso comparado con otras (porque obedece al ideal espiritual austero de la Florencia medieval), aunque merece la pena tan sólo por ver las pinturas de la cúpula (de Vasari). Y aunque el acceso es gratuito, para subir a la cúpula y al campanario, habrá que pagar... Ésto es Italia.
Mi favorita siempre fue la Basílica de la Santa Croce, por sus preciosos frescos (como los de la sacristía):

las curiosas lápidas que jalonan gran parte del suelo:
nada menos que 280 (afortunadamente no siguieron la costumbre de eliminarlas a lo largo de las diversas restauraciones, como sucedió en otros templos) que dan testimonio del humilde retorno del hombre a la tierra que simbolizaban. La zona más cercana al ábside se consideraba el lugar más sagrado y allí descansan las de los monjes (pues fue la zona que primero se construyó), seguidos de laicos que habían destinado su vida al servicio de la ciudad y a los hombres de armas, y, cómo no, a miembros de las más adineradas familias de la ciudad que con sus donaciones, amén de ganarse un puesto en suelo sagrado, contribuían a perpetuar las obras de reconstrucción. Algunas ofrecen motivos ornamentales, otras un relieve exacto del difunto, cuya cabeza normalmente apunta al altar. Lamentablemente el paso de los visitantes las ha desgastado a lo largo de los siglos.

Les acompañan impresionantes tumbas funararias a lo largo de todo el perimetro interno, de hecho se le considera en Panteón de Florencia por la cantidad de "ilustres" que allí descansan:
Rossini Gino Capponi
Dante, hijo predilecto de la ciudad (repudiado y exiliado en su época y adorado siglos después, y que nunca regresó, como atestigua su tumba vacía)
y la de Miguel Angel, custodiada por las musas de las 3 artes que profesó: la pintura, escultura y arquitectura.
Se suceden las de Maquiavelo, Galileo, Ghiberti, Vasari, ... Un auténtico lujo.
Como nota curiosa, una particularidad que me encanta: más allá de la sacristía existe un pequeño acceso directo a la afamada Escuela del Cuero, donde se pueden admirar fantásticos objetos, comprar estupendos chaquetones de cuero, maletines, bolsos (¿una tienda dentro de la iglesia?)... e incluso ver trabajar a los artesanos. Si pincháis en la foto observaréis que en ese mostrador se realizan las inscripciones de iniciales y en el reflejo del espejo se aprecian mejor los utensilios:
Cuenta la leyenda que fue precisamente la visita a la Santa Croce la que provocó el famoso síndrome de Stendhal al autor francés. Lamento decir que la visité "embelesada" en muchísimas ocasiones (insisto en que es mi preferida) aunque nunca manifesté ninguno de esos síntomas. ¿Suerte o desgracia?
La mala noticia es que si bien entonces el acceso era gratuito, ahora no hay más remedio que pagar para acceder al interior.
Otro curioso lugar es la iglesia de Orsanmichele (huerto de S. Miguel-pues fue construido sobre los terrenos del desaparecido monsaterio de S. Miguel), otra de mis favoritas:
Extraña forma cuadrada, pero no tanto si pensamos que originariamente se trataba de un granero (situado sobre el mercado de grano, como se aprecia en los arcos de la loggia en el interior) ?? ??
Su finalidad era almacenar grano para abastecer a la ciudad en caso de asedio o hambruna. La virgen del interior era tan venerada, que finalmente fue reconvertido en iglesia. Las hornacinas de su perímetro externo representan los santos patrones de los distintos gremios (carniceros, comerciantes, jueces, herradores, banqueros, fabricantes de lana, de hilo, de seda, de armaduras, zapateros ...)
Los 3 gremios más ricos optaron por elaborarlas en bronce (más acorde a sus acaudaladas actividades mercantiles). Algunos salieron de manos tan ilustres como las de Donatello o Ghiberti. Sí, las calles de Italia son un museo en sí mismas...
Pero claro, no penséis que son originales, sino copias que sustituyen a las que emplazaron al interior de diversos museos... donde tendréis que pagar :)
Muy cerquita de ésta se encuentra la pequeña y escondida iglesia de Santa Margherita in Santa Maria de' Ricci, que no tiene mucho de particular, excepto porque allí descubrí una curiosa tabla, desconocida para los turistas, pero que me llamó poderosamente la atención. Probablemente no tenga un valor artístico fuera de lo normal, pero me encanta la dramática historia del ultraje que simboliza:

Se dice que un tal Rinaldeschi (julio de 1501), tras pasar la noche en la Osteria del Fico medio borracho y rojo de ira por haber perdido una gran cantidad de dinero jugando a los dados, vagaba por las calles próximas al Duomo farfullando cuando se topó con una imagen de la virgen y, recogiendo un excremento de caballo que encontró en la calzada, lo lanzó contra la figura. Los atónitos testigos lo denunciaron a las autoridades, que inmediatamente ls llevaron preso al Bargello (antigua prisión de la ciudad). Procesado por ultraje y condenado a muerte (a pesar de sus insistentes muestras de arrepentimiento), fue colgado de las ventanas del Bargello, para que sirviera de ejemplo a la población.
(Según wikipedia, la tabla se encuentra en el museo Stibert, así que acabo de enterarme de que la tabla que yo conozco era entonces ... otra copia).
Sí, pareceré un poco sádica, pero me encanta (y me pone los pelos de punta) ver cómo se las gastaban en la época los Signori Otto, una antiquísima guardia de magistrados que impartían justicia frente a la delincuencia, como se puede apreciar aún en algunas placas en las calles donde se llamaba al orden público. Como ejemplo, una que os enlazo a continuación donde se prohibe jugar a la pelota, de acuerdo con las prohibiciones en las inmediaciones de los templos religiosos para evitar ruido y molestias al culto... Viendo la suerte que corrió el malogrado Rinaldeschi, no quiero ni pensar en la pena en estos casos (se dice que les colgaban de las manos, atadas a la espalda, causándoles daños permanentes en las articulaciones). Supongo que se guardaban de vigilar bien a sus hijos...

Si bien llama la atención el hecho de pensar que gran parte de la población puediera leerlas, muestra de un avanzado estado de alfabetización. ¿O no todos las entendían? Para los interesados,
este enlace muestra las calles donde pueden encontrarse todavía. Ya sabéis, si vais a Italia, no dejéis de mirar las paredes por encima de vuesras cabezas (más adelante mostraré otro tipo de placas conmemorativas bastante numerosas).
Una pequeña concesión a los más románticos es la chiesa di Santa Margherita dei Cerchi, más conocida como la iglesia de Dante. Ubicada en una pequeña calleja vecina a la Casa de Dante, era el lugar donde se cruzaban Dante y Beatrice Portinari a la salida del culto. Dicen que tan solo intercambiaron corteses saludos, pero fue su amor platónico y su musa. Allí se casó Beatrice y allí fue sepultada (a los 24 años), y hoy en día rodeada de
decenas de papelillos donde los enamorados le escriben sus peticiones y agradecimientos (un fenómeno que al parecer comenzó en el 2006), y aquí yace también la esposa de Dante (Gemma Donati).

Por último, y aún a riesgo de parecer pesada (van surgiendo tantas cosas que no puedo evitarlo) remato la faena recomendando otro pequeño tesoro que alberga la iglesia de San Miniato al Monte. A pocos metros del Piazzale Michelangelo (un impresionante mirador al sur de la ciudad, en lo alto de una colina) se encuentra esta interesante iglesia que contiene unos preciosos frescos y un enome y precioso Pantocrator elaborado de teselas, tras el altar mayor. No dudéis en echar una monedita y encender las luces (en la pared lateral derecha, tras subir las escaleras que conducen a la imagen, se encuentra el aparato de iluminación) pues dependiendo de la hora de llegada (recomiendo encarecidamente la última de la tarde, para ver la puesta de sol que más adelante os comentaré) la luz que proporciona el ventanuco lateral no permite apreciarlo en todo su esplendor.
La foto, por desgracia, no le hace justicia, pues un grupo de pesados feligreses (Dios me perdone)agolpados junto a la escalera al término de la homilía (mala suerte aparecer por allí el día de una laaaarga celebración conmemorativa que nos hizo demorar la visita más de media hora), nos impidió "llevar a cabo el ritual" :((
Curioso de ver también su cementerio, amplísimo y plagado de curiosas lápidas y esculturas funerarias. Y con un poco de suerte, quizás lleguéis a tiempo de escuchar cantar a los monjes en la eucaristía con cantos gregorianos que se celebran algunas tardes a primera hora.
Pero si os aburren las iglesias, no desesperéis, afortunadamente hay muchas otras cosas de las que disfrutar en la ciudad del Arno...
Y si a estas alturas todavía no os habéis dormido, mi más sincera enhorabuena (prometo ser más breve la próxima vez).