.jpg)
En su primera jornada fue utilizado por 56.200 usuarios, encantados al comprobar que se reducía en más de la mitad el mismo trayecto que hasta entonces realizaban en tranvía.
Fue el 5º del mundo y su primera línea contaba con 8 estaciones que comunicaban en 10 minutos Sol con Cuatro Caminos (que en aquella época formaba parte del extrarradio). El modesto barrio se lanzó a la calle para festejar y se engalanaron los balcones para la ocasión.
Casi 4 km de distancia que contrastan con los más de 284 km. de hoy en día y sus 294 estaciones. Y suma y sigue.

90 años dan para muchas anécdotas. Resulta curioso descubrir que el personal que despachaba los billetes en los primeros años de su andadura era eminentemente femenino y preferentemente solteras. Según cuenta una de aquellas revisoras, en invierno empleaban hornillos (que estaban prohibidos) pues se pasaba mucho frío en los túneles, especialmente al cruzarse con otro convoy. El precio del billete rondaba los 20 céntimos (equivalente al precio de 1 litro de leche) y el perfil de la clientela era eminentemente obrera.
Poco a poco van surgiendo las mejoras; en 1924 se crea el primer billete de ida y vuelta y se multiplica la longitud de la Red por cuatro y en 1931 aparece el primer expendedor automático de billetes.
Durante la Guerra Civil surgieron problemas sanitarios e higiénicos, pues se convirtió en el hogar de muchos madrileños y sus estaciones se llenaban de asustados ciudadanos en busca de refugio durante los bombardeos. Durante la contienda, la línea entre Goya y Diego de León fue clausurada y se utilizó como arsenal de guerra, siendo testigo de una fuerte explosión el 10 de enero de 1938, con resultado de numerosas víctimas.
La llegada del ejército nacional a la capital en marzo del 39 supuso el despido de todo el personal de ideología socialista y comunista, así como el cambio de nombre de numerosas estaciones.

.jpg)
A finales de los años 70 surgen los problemas financieros; la empresa está al borde de la bancarrota y el descuido y abandono de las instalaciones se hacen cada vez más patentes. Es entonces cuando interviene el Estado para iniciar la desprivatización e impulsar una reforma integral que se ha mantenido más o menos constante hasta nuestros días. Muchas de sus recientes mejoras han sido adaptadas a los suburbanos de otros países, que buscan un referente que le ha hecho merecedor del interés internacional.
En una de las ampliaciones acometidas hace años, se aisló una estación que pasó a convertirse en "fantasma": la antigua estación de Chamberí, que cayó en desuso; se rumorea que desde el túnel, apretando la nariz contra los cristales, se podía ver de pasada.
En una de las ampliaciones acometidas hace años, se aisló una estación que pasó a convertirse en "fantasma": la antigua estación de Chamberí, que cayó en desuso; se rumorea que desde el túnel, apretando la nariz contra los cristales, se podía ver de pasada.
La Compañía decide en los años 60 aumentar la longitud de los trenes y al no poder alargar esta estación, decide clausurarla. Gracias a ello se ha mantenido intacta durante este tiempo y afortunadamente se decidió recuperarla recientemente; desde marzo del 2008 es una estación-museo donde se puede apreciar el "sello" de Antonio Palacios (que tan magníficas obras civiles sembró por la ciudad) en sus azulejos blancos biselados, el lucernario, los azulejos sevillanos que remarcaban los carteles publicitarios (conservados en perfecto estado)...

A continuación, la nota informativa de la inauguración. (Si pincháis en la imagen se amplifica).

Hoy vamos a la cabeza en nº de ascensores (458, por delante de los 196 de N. York) y de escaleras mecánicas. Así que por mucho que nos quejemos los madrileños (algo que nos encanta) es de justicia reconocer que tenemos uno de los mejores metros del mundo. Mejorable, quizás, pero ¿acaso existe la perfección?
14 comentarios:
muy interesante tu artículo, anele. han pasado muchas cosas desde que se construyó el metro de madrid, entre ellas nada menos que una guerra civil.
veo que tuvo bastante éxito desde el principio, porque el número de personas que lo estrenaron el día de la inauguración fue muy alto teniendo en cuenta la reticencia de las personas a los cambios y a las novedades.
me ha llamado mucho la atención la leyenda de la estación de chamberí...
Estupenda entrada, Anele. Pero yo me pregunto qué ocultos motivos hay para festejar un aniversario tan extraño, el 90º. ¿Por qué no habrán esperado al 100º?
Bsssssss
Cloti
Excelente aritulo, anele. Por cierto uqe tengo pendiente en esta proxima visita en diciembre el ir a la estacion esta que mencionas.
Te he dejado un par de memes en mi blog, si quieres hacerlos.
El Metro de Madrid es una pasada, rápido, cómodo y extensísimo. Aunque no sé si llegaré a ver una parada de metro cerca de mi casa, en Tres Cantos. Ya ha llegado a alcobendas, así que no es un sueño imposible pensar que lo extiendan a la Universidad Autónoma, y de allí a casa sólo hay un salto. Tenemos buses y tren de cercanías...pero eso de meterte en una parada y salir en el punto de Madrid que te dé la gana es mágico.
Desde luego, no sé si es mejor que los de Berlín, París, Lisboa o Tokio, que son los que conozco y son magníficos, pero tengo claro que es mucho mejor que el metro de Londres en todos los sentidos, con todo lo famoso que es, que además de ser extremadamente caro, estar que se cae de viejo y de sucio y funcionar solo regular, no tiene un puñetero ascensor, y apenas escaleras mecánicas en casi ninguna estación, y eso es algo imperdonable en una ciudad así en los tiempos que vivimos.
He utilizado mucho el metro de Madrid, y creo que realmente es bueno, y tiene una buena historia a sus espaldas.
¿Tú veias ese concurso que se llamaba Metro a Metro que estaba dedicado al metro de Madrid? MI padre se lo tragaba a diario, jejeje.
Chema, me sorprendió como a tí leer el nº de viajeros. No esperaba que fuesen tantos. Y también llevo días preguntándome por qué se celebra una fecha tan rara; total, sólo quedan 10 años para el gran aniversario.
Tampoco conozco la estación, Ruth; y mira que me llama la atención, pero por un motivo u otro, sigo sin ir. Así que me apunto a esa visita si me cuadran los horarios.
Todo se andará, Inma. Ha llegado a muchos sitios que ni nos imaginábamos hace una década.
Bueno, Elphaba, las comparaciones con el metro de Tokio son odiosas, porque está relimpio y es hiperpuntual, aunque algunos de nuestros trenes y estaciones son más modernos. Los de Lisboa y Berlín no los conozco, y francamante, el de Londres era para llorar la última vez que fui.
Hay metros estupendos, pero lo que tengo claro es que el nuestro está entre ellos (por fin nos toca estar a la cabeza de algo bueno).
Recuerdo haber visto alguna vez el concurso que mencionas.
En Dublin, despues de gastarse millones en el Luas (tranvia de ciudad), ahora quieren hacer el metro. Y aqui en Limerick tambien lo quieren hacer hasta la universidad. Me parece una pasada de dinero para una estacion solo, que la uni esta a media hora del centro, 20 en bus.
El Metro de NY tambine es un poco mierdosillo, y no, el de Londres no ha mejorado ultimamente.
El de Roma es muy muy muy pequeño. Yo encuentro el de Paris y el de Madrid de lo mas facil de usar. El de Barcelona lo encontre bastante caotico.
Anele, si tienes tiempo libre el viernes mañana o tarde, yo me amoldo. O el sabado tempranito.
El de París está bastante bien. Me hizo mucha gracia ver que algunos trenes tienen ruedas neumáticas. La excusa de llegar tarde al trabajo porque se le pinchó una rueda al metro allí no suena disparatada, ja, ja.
Pues cuando tú decidas, Ruth. Ese viernes trabajo hasta las 4 de la tarde y tengo toooodo el fin de semana libre por delante, cuando mejor te venga.
Pues ya quedamos segun se acerquen las fechas, entonces...
Mi abuelo por parte de padre estuvo en la inauguración con Alfonso XIII. Estaba haciendo la carrera allí y contaba que fue todo un acontecimiento. La Puerta del Sol estaba abarrotada, pero él consiguió colarse hasta ver cómo lo comenzaban a picar con pico y pala...
Cuando yo vivía en Madrid, era mi medio de transporte habitual, me conocía casi todas las líneas, y por supuesto, de memoria las paradas que tocaban en mis líneas más utilizadas. Llega un momento en que se te quedan grabadas en el tarro de tanto escucharlas, aunque llegó un momento en el que yo iba siempre con los cascos puestos y un libro...
Besos!
Desde luego, para la gente que vivimos en ciudades donde no hay metro, viajar a Madrid (o a alguna ciudad que lo tenga) y subirse en él, es toda una experiencia, jajjajajaj. Precisamente el de Madrid sí lo conozco. Excelente artículo, Anele
Muchas gracias por vuestros comentarios.
Pásate por mi blog, que te he dejado el mismo premio que Candela, hale, ya lo tienes por partida doble!
Besos!
Gracias, Blas. Me ten´´eisacorralada entre las dos, yano me puedo escapar, ja, ja.
A ver si el domingo me pongo.
Publicar un comentario