Lo sabía.
Presentía que el Santo iba a ser clemente con nosotros y no me equivoqué.
La lluviosa Compostela nos recibió con un cielo semidespejado; una tarde ideal para pasear por las callejas empedradas disfrutando de su magnífico casco histórico.
Lo primero, instalarnos en el hotel, inmejorable punto de partida para la visita pues se encuentra a 150 m de la catedral, y que por sí sólo ya constituye una joya.
El Hotel Monumento San Francisco está enclavado en el antiguo Convento de San Francisco, fundado en 1214 cuando San Francisco de Asís peregrinó a la ciudad.
Dicen que era uno de los conventos que mejor daba de comer a los peregrinos, según se cuenta en el "Pèlerinage d'un paysan picard", escrito por un sastre francés de la Picardía (Guillaume Manier) que peregrinó a Santiago y decidió, 10 años más tarde, reflejar su aventura en un libro de viajes. En el Convento le ofrecieron "buen pan, sopa y carne, además de chocolate".
También aquí, en 1520, el emperador Carlos I celebró Cortes Generales.
Por desgracia el convento original se derrumbó en el s. XVIII y hubo de ser recostruído, incluída su iglesia (de fachada barroca), apoyada sobre un costado del convento.

Comenzamos la visita camino de la Plaza del Obradoiro, donde nos recibe la magnífica estampa de la fachada de la Catedral, salpicada de líquenes centenarios que proporcionan esa peculiar tonalidad que sólo las piedras viejas tienen. Es allí mismo donde uno entiende que los peregrinos lloren al llegar al final de su camino, tras un esforzado viaje de semanas e incluso meses de duración.

Un agradable paseo entre callejas y soportales nos lleva hasta la Quintana da Mortos.


Llegamos hasta la Plaza de la Inmaculada (o Praza da Acibecheria, haciendo referencia a los artesanos del azabache que vendían en la zona) y el imponente Monasterio de San Martiño Pinario (el mayor edificio religioso de España tras el Monasterio de El Escorial en Madrid).

6 comentarios:
¿Y la Colegiata del Sar?
Welcome back,
BT
Pues ya ves, nos quedaron muchas cosas pendientes, que nos negamos a ir contrarreloj y han sido demasiadas cosas que ver en 6 días. Pero así tenemos una excusa perfecta para regresar en otra ocasión.
Me encanta Santiago. Tengo que llevar al guiri sí o sí.
Qué buenos recuerdos me trae Santiago! :)
Estoy disfrutando como una loca con todo lo que cuentas. Es que galicia es increíble!
Sigo con el otro post.
Ruth, esta la tienes más cerquita :)
Myriam, me alegro. Supongo que es una ciudad que siempre deja buenos recuerdos.
Inma, me alegro de que te guste mi "rollo-crónica", ja, ja.
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