martes, 26 de mayo de 2009

VIAJE A JAPON

Madrid, 17 Mayo 2009, 10:20.

El avión de Finnair despega rumbo a Helsinki con 10 minutos de retraso. Las 3 horas y media de vuelo dan para un poco de lectura, probar el catering (un estupendo pollo con arroz y zanahoria salteada) y echar una cabezadita, que después del madrugón (en pie desde las 6 de la mañana) nos iba haciendo falta.

Desde el aire la costa de Helsinki es muy irregular y está toda salpicada de pequeñas islas. Mires donde mires hay cientos de árboles, todo es verde.

Adelanto una hora el reloj.
Por primera vez desde que salimos de Madrid empezamos a ver gente con mascarillas (olvidamos las nuestras en casa) claro que casi todos los que las llevan son asiáticos así que uno no sabe si es por miedo a la pandemia de gripe porcina o por ser primavera (más de 20 millones de japoneses padece alergias primaverales).

Helsinki, 17,20. Embarcamos hacia Osaka. El vuelo, de 9 horas y cuarto de duración, cruzará el espacio aéreo de Rusia, Mongolia y China. Empiezo a sentirme fuera de lugar, rodeada de ojos rasgados y sin entender ni una sola una palabra.

Nos han entregado un cuestionario para declarar si hemos viajado a México, USA o Canada en los últimos 10 días o si hemos entrado en contacto con alguien que lo haya hecho, y si tenemos síntomas gripales, tos, fiebre, ... Al menos da cierta tranquilidad comprobar que las autoridades sanitarias se lo están tomando en serio.
Rellenamos otros 2 formularios para el departamento de inmigración.

Ya hemos terminado de cenar y las azafatas nos piden que bajemos las ventanillas. Fuera hace un sol radiante, supongo que será para ir aclimatándonos al nuevo horario: en Japón están en plena madrugada.

Estoy cansada pero no tengo sueño.

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No he pegado ojo en toda la noche. Me escuecen los ojos y el vuelo se me ha hecho eterno. La película era malísima y no tengo a mano ni libros ni revistas. Hace un rato nos sirvieron el desayuno: zumo de naranja, tortilla francesa (buenísima) con zanahoria y puré de patata, yogur de arándanos y pan con mantequilla. Como cabía esperar, el café estaba medio aguado (café americano).
El japonés que se sienta a mi derecha ha dormido medio vuelo de un tirón (qué envidia) así que ni me he atrevido a despertarle para ir al cuarto de baño.
Por fin llegamos. Son las 8:19 am (ya he cambiado la hora del reloj) y estamos a unos 20 minutos del aeropuerto. Empezamos a descender.

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Hace aproximadamente 19 horas que salimos por la puerta de casa. En todo este tiempo sólo he conseguido dormir durante 1 hora (Germán unas 3 o 4) así que hoy haremos un esfuerzo sobrehumano para resistir en pie el resto del día.

Antes de recoger el equipaje pasamos el control sanitario donde entregamos el formulario que nos dieron al subir al avión y comprueban nuestra temperatura corporal a través de unas cámaras de infrarrojos. Ahora toca el control de inmigración, donde nos estampan el visado y registran nuestras huellas dactilares digitalmente, al tiempo que nos hacen una fotografía.
Recogemos las maletas y por último pasamos el control de aduanas donde una señorita nos pide que abramos las maletas para realizar un breve registro al tiempo que nos pregunta si llevamos drogas o armas, mostrándonos unas fotografías de diversos artículos prohibidos.

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Salimos al hall del aeropuerto y nos encontramos con la otra pareja que viaja por la agencia, dos amigos de Valladolid de entre 45 y 55 años. Enseguida aparece Mineko, nuestra guía en los 2 próxios días. Habla bastante bien español porque estuvo algunos años estudiando en Madrid; es muy risueña.
Salimos a la parada del bus, nos identifican el equipaje con una etiqueta y nos entregan el resguardo; da la sensación de que no dejan nada al azar y cuidan hasta el más mínimo detalle.
Todavía nos espera un viaje en autobús de 2 horas y media desde Osaka hasta Kyoto, que se hace tremendamente pesado (con lo que llevamos acumulado) porque no supera los 50km/h en autopista, además de pillar atasco en la entrada a al ciudad.

Por fin llegamos al hotel soñando con subir a la habitación a dejar el equipaje y darnos una ducha rápida antes de comenzar la visita pero aquí el check-in nunca se hace antes de las 2 de la tarde, así que guardan nuestras maletas y nos preparamos para comienzar el tour por la ciudad.

9 comentarios:

cloti dijo...

Pobrecita, qué cansadita está, jajajajajaja
¡Menos mal que no llevabas armas!
Sigueeeeeeeeeeeeeeeeee
Bssssssssssssss
Cloti

Inma dijo...

Veo que vas a hacer un relato detallado ¡Perfecto!!!
Me lo he bebido, que ya sabéis que eso de viajar es lo mío.
Ahhh y bienvenida!!!

Ana dijo...

Hola Anele! ¡que plastón eso de los aviones! Cuenta cuenta que estamos deseando que nos detalles ese super viaje.
Bicos!

Bertha dijo...

Jo que pasado de viaje, que cansados estariais, yo me caeria de sueño?

anele dijo...

Pues sí que fue un poco paliza, pero tal y como esperábamos, sorprende tanto lo que ves alrededor que te olvidas un poco del cansancio y eso te ayuda a aguantar hasta la noche, pero caímos a plomo en la cama en cuanto llegamos al hotel.
De todas formas, merece la pena, y mucho.

KIRA dijo...

Bienvenida!!!
Y vaya paliza de avion y autobus, pero por lo que cuentas valio la pena verdad??
Sigue contandonos, que va a ser como si nosotros tambien viajaramos a Japon.
BSTS

Blanche du Bois dijo...

Joe hija miaaaaa¡¡¡ Que paliza...pero ya lo dice la canción...."Japón....mira que está lejos Japón....."jajajjaja

chema dijo...

anele, me ha encantado tu diario de a bordo!! tiene que impresionar lo que has contado de empezar a verse en otro mundo, rodeado de personas de raza asiática...
tengo ya ganas de empezar a leer cosas de vuestra estancia! me voy al siguiente post.

CGR dijo...

¡¡Madre mia, niña, que coñazo de viaje!! Menos mal que todo ese esfuerzo seguro que mereció la pena ¡BIENVENIDA!