sábado, 30 de mayo de 2009

KYOTO (2º día-mañana)

Martes, 19 Mayo.

El hotel dispone de 3 restaurantes a elegir para desayunar y optamos por el de la planta baja. Hay buffet libre occidental y japonés (tofu rebozado, minihuevos escalfados, gambas rebozadas, arroz, fideos, sopa... es la primera vez que tomo pescado para desayunar; está frito, con poca grasa y en porciones pequeñas para poder comerlo con palillos) . Está todo buenísimo.

A las 8:45 nos reunimos con Mineko en el hall y salimos a visitar la destilería de sake. Nos descalzamos y nos ponemos las zapatillas de goma (increíble, jamás encontraré eso en una bodega española), el gorrito y la bata. El Sr. Tanaka-san nos explica con detalle el procedimiento de fabricación: el lavado de los granos de arroz, el proceso de fermentación,... nos invita a probar los granos en las distintas fases para ir apreciando cómo cambia la textura y se acidifica. Tras ser lavado y cocido el arroz se extiende en unas telas de arpillera donde se va volteando manualmente

y después reposará en un lecho dentro de unas salas a una Tª determinada (nos deja pasar porque somos pocos; hace mucho calor).
Finaliza la visita con una degustación de sake; está bueno, nada que ver con el que he probado en España, así que pasamos a la tienda a comprar un par de botellas pequeñas (no queremos arriesgarnos a pasarnos con el peso del equipaje).

Seguimos camino hasta la siguiente visita.
Olvidé mencionar algo que me llamó mucho la atención ayer: cuando nos dirigíamos hacia la escuela de la ceremonia del té, Mineko llamó por teléfono a la maestra y al despedirse ¡¡ le hizo una reverencia antes de colgar !! Aquí es cortés lo de las reverencias, tanto al saludar como al despedirse (costumbre que hemos adoptado porque da gusto corresponder a tanta cortesía en igual medida) pero lo que nunca imaginé es que también lo hicieran cuando hablan por teléfono, aunque no se les vea (no dejan de sorprenderme).


Cogemos el autobús a Nara.
Japón tuvo varias capitales, ya que según la tradición sintoísta se establecía el traslado de la misma a la muerte de cada emperador, costumbre que se abandonó bajo la influencia del budismo. Se decide entonces establecer una capital permanente, honor que recae en Nara, constituyéndose así como la 1º capital de Japón (año 710).
75 años más tarde se trasladaría a Kyoto para alejarla del alcance del poderoso y ambicioso clero de Nara.
La cuadrícula de sus calles es de clara influencia china.
Su principal interés reside en el extenso parque (Nara-koen) que ocupa gran parte de la zona este y que alberga más de 1000 ciervos que campan a sus anchas por doquier. En la época previa al budismo se les consideraba mensajeros de los dioses y hoy en día son reconocidos como un tesoro nacional. A la entrada del parque vimos un cartel donde viene a decir algo así como que no se moleste a los ciervos y también comenta que la principal causa de muerte es el atropello. En Japón les encantan los letreros, abundan por todas partes, siempre con curiosos dibujitos (en unos baños encontré un cartel explicando cuál era la forma correcta de lavarse las manos, ¡¡oops!!)
Compramos las típicas obleas que venden en el parque para dar de comer a los ciervos. No hace falta acercarse a ellos: en cuanto te ven con ellas en la mano se lanzan "al ataque" empujándote con el morro para llamar tu atención. Todo vale con tal de ganarse un exquisito bocado, hasta los mordiscos: me dieron 2 en la tripa y en la pierna y a otra turista le mordieron el culo !! Menos mal que no hacen daño. Fue divertido, pero ahora me explico por qué los más pequeños huyen despavoridos cuando les ven acercarse, ja, ja.


El parque está salpicado de templos y museos. El más importante es el templo de Todai-ji al que se accede a través de una puerta custodiada por 2 guardianes esculpidos en madera de 9 m. de altura.


Nos encontramos ante el edificio de madera más grande del mundo, aunque se trata (cómo no) de una reconstrucción algo más pequeña (2/3 del tamaño del original, ¡¡uff!!).


En suinterior alberga al Gran Buda (Daibutsu), nombre bastante acertado porque se trata de una de las mayores figuras de bronce que existen (es hueco, mide 16 m. de altura y pesa unas 437 toneladas de bronce). Sentado sobre mil pétalos, representa al Dios del Sol y según nos contó Mineko, para esculpir su rostro se inspiraron en el varón más guapo de la época Kamakura (vaya usted a saber).


En la parte posterior hay una curiosa columna con un agujero en la base (se dice que tiene el tamaño de un orificio nasal del Buda) y según la creencia popular, quien lo atraviesa alcanzará la iluminación.

Confieso que me hubiera encantado pasar pero la interminable cola de niños me hizo desistir. Lo dejo para el próximo viaje : )
La verdad es que en todas las visitas hemos coincidido con infinidad de visitas escolares, miles de colegiales uniformados colapsándolo todo. Uniformes marineros, escoceses, con chaqueta mao,... y zapatillas deportivas (ni uno solo con zapatos).


Mineko nos pidió 1000 yenes (unos 7 €): pensó que sería un bonito recuerdo escribir nuestros nombres en una de las tejas que se irán reutilizando en el tejado.

Terminada la visita nos dirigimos al santuario Kasuga Taisha, fundado por la familia Fujiwara y enclavado en una colina.

Sus caminos están salpicados por miles de faroles de piedra donados como ofrenda por los fieles. Las velas sólo se encienden una vez al año (quién pudiera verlo). Lo dejaremos también para la próxima visita : )
Es ahí donde reside el interés del lugar: en el entorno más que en el santuario en sí. Precioso.

Y regresamos a Kyoto.
Aquí nos despedimos de la simpática Mineko; terminan sus servicios. Ha sido una guía estupenda.
Son las 3 de la tarde así que buscaremos algo rápido para comer antes de aventurarnos solos por 1º vez en las calles de Kyoto.

6 comentarios:

CGR dijo...

Jo, parece un mundo de película, jajajajja. Me está encantando tu viaje, me repito pero es así, jejejeje

Inma dijo...

Lo de los ciervos me ha dejado anonadada. ¡Poder tocar un ciervo! ¡Me encantaría! Unos animales que son tan asustadizos y se acercan voluntariamente. Lo del morro lo hacen mis perros cuando estoy comiéndo...unos pesados son...
Los niños de los coles me ha gustado. No sé por qué, pero molan tan chiquitines y con esos ojitos.

anele dijo...

Pues hicimos algunas fotos más de peques, es que no pudimos resistirnos, son tan monos...

chema dijo...

esos edificios de madera tan grandes impresionan. supongo que tendrán una estructura interna muy sólida para compensar la falta de rigidez de la madera...
qué simpática la foto con los cervatillos! qué graciosos son, me encantan!!

cloti dijo...

Lo de la reverencia no deja de resultar curioso pero tiene toda la lógica. Los primeros años de los móviles, mucha gente se encorvaba al hablar con ellos como si estuvieran hablando con el fijo de la mesita baja y el cable no les llegara para estar derechos, jaja
Las cosas que aprendes desde siempre el cuerpo las mecaniza y las haces sin pensar.
Bssss
Cloti

BLAS dijo...

Cuánta historia tiene Japón, y nosotros sin conocer ni una milésima parte. Me parece interesantísimo todo lo que estás contando, y lo estoy disfrutando como una enana. Chulísimas las fotos!!

Besos (y sigue contando!!)