martes, 2 de junio de 2009

KYOTO (2º día-tarde)

Tras una rápida comida en la estación para seguir aprovechando la tarde, comenzamos nuestra 1ª incursión en la ciudad "sin tutor".
Viaje en metro: 1º escollo.
Preguntamos al hombre que está en la cabina de control, junto a los torniquetes de entrada, plano en mano. Por señas nos explica algo que no alcanzamos a entender de modo que le damos las gracias y nos dirigimos en la dirección señalada. Mientras le doy las gracias me cierra la ventanilla en las narices, algo que me sorprende dada la fama de amables que tienen.
Y al llegar a las máquinas expendedoras vemos que el pobre hombre ha cerrado su cabina con llave y viene corriendo hacia nosotros para explicarnos cómo sacar el billete.
Los ojos se me abren como platos.
Le correspondemos con doscientas reverencias y el consabido domo arigato gozaimasu, pero siento que aún así nos quedamos cortos. Veo que la fama se la han ganado a pulso.

Llegamos al andén. Para asegurarnos de que cogemos el tren en la dirección correcta decidimos preguntar a un anciano. Mira el mapa en silencio. Uff, llega el tren. El hombre sigue concentrado en el mapa; ya han salido todos y él sigue sin moverse. Nos ponemos nerviosos porque de un momento a otro se cerrarán las puertas y va a perder el tren por nuestra culpa (me dan ganas de quitarle el plano pero parecería una grosería más que una atención hacia él).
¡¡Por fin!! Nos dice que vamos bien y subimos justo antes de que las puertas se cierren a nuestras espaldas. Llegamos a nuestra estación y nos damos cuenta de que ha levantado la vista del libro y nos busca con la mirada para avisarnos de que es nuestra parada.
Otra reverencia y la mejor de las sonrisas.
Tengo la sensación de estar en otro planeta. O quizás lo esté soñando (por favor, que nadie me despierte).
Ya puedes ser bilingüe y hablar el mejor inglés del mundo: aquí te sirve de poco, y a pesar de la barrera lingüística ellos se esfuerzan al máximo cuando les pides ayuda.
Visto lo visto nos relajamos y a partir de ahora nos dejaremos llevar.

Aprovecho para hacer un inciso y hablar del increíble cableado de Kyoto.
Ayer le preguntamos a Mineko cómo es posible que tengan un tendido eléctrico tan caótico en el país de la tecnología punta. La verdad es que impresiona ver esas tremendas marañas.
Al parecer se debe a los terremotos: con este antiestético sistema garantizan que en caso de fuertes sacudidas el servicio eléctrico está garantizado. No hay peligro de roturas por soterramiento de cables.

Otro inciso: aprovecho para añadir la foto del Totó del que hablé el otro día. Ampliando la imagen se ve el botón que tiene dibujada una corchea, que reproduce el sonido de la cisterna para camuflar los sonidos que resultan poco cool (como diría mi refinada Cloti).

Insisto: los baños públicos están todos limpios. Una muestra del civismo que proclaman la encontré el otro día en la estación: había un dispensador en la pared con un líquido desinfectante (¿alcohol?, la verdad, no se me ocurrió comprobarlo) para limpiar la tapa en caso de mala puntería.
¿Se tomaría alguien la molestia en España de utilizar algo así?
Y qué bendición encontrar, no un humilde ganchito en la puerta, sino todo un señor perchero para colgar abrigo, bolso y lo que se tercie.


(Menos mal que, amparada por la privacidad del lugar, nadie me vió hacer las fotos. Me hubieran tomado por loca).

En el mercado ya estaban cerrando algunos puestos, pero aún pudimos echar un vistazo. Encajado entre 2 de ellos descubrimos un templo (algo muy frecuente en Kyoto; donde menos te lo esperas aparece un mini santuario entre edificios).


Es curioso ver que en los puestos de comida, pastelerías, etc. siempre hay un banquito junto al mostrador: en Japón está muy mal visto comer por la calle mientras se camina, así que la gente hace un pequeño alto en el camino para tomarse el helado, los bollos, brochetas... que acaba de comprar. En cierto modo me parece una idea muy práctica, disfrutar de la comida sin prisas, relajado; en estos tiempos que corren con el estrés siempre a rastras es algo de agradecer. Lo que me parece un poquito exagerado es que al contrario esté mal visto.
Y aquí debajo, una muestra de los cientos de carteles informativos que les encantan a los japoneses (como dije, siempre con dibujos). Este me pareció tan curioso que no pude reprimir las ganas de inmortalizarlo. Prohibido fumar de pie ¿y también sentado? (por si acaso a alguien se le había ocurrido eludir la prohibición con juego sucio):


Porque son muy aficionados a sentarse en cuclillas. Para descansar. Para fumar. O para comer:



El mercado se funde con las galerías Teramachi, unas calles cubiertas de entoldado donde hay cientos de tiendecillas y restaurantes. Aprovechamos para comprar unos palillos (hashi). A Germán le encantaron los desmontables (nunca los habíamos visto). Van atornillados y obedecen a la propuesta ecologista de llevarlos encima si vas a comer fuera de casa, en vista de la inmensa cantidad de palillos desechables que se destruyen cada año en Japón.
(Personalmente me gusta más la funda de tela que la cajita de madera para guardarlos).

Las tiendas de hashi son preciosas. Dan ganas de entrar aunque no vayas a comprar nada. Tanta cantidad de palillos, grabados, lacados, ... tan perfectamente colocados a lo largo de la pared... Dan ganas de llevárselos todos.
Por lo general tienen bastante gusto con la decoración de las tiendas (mención aparte merecen las pastelerías; nadie diría que venden dulces).

En una de las tiendas tenían expuesto este maravilloso kimono. Esto sí que es algo que me hubiera encantado comprarme, claro que entre lo carísimos que son los de seda y el poco espacio que tengo en casa, no me merece la pena tenerlo escondido en el armario dentro de una caja por los siglos de los siglos.
También me compé una espátula de bambú y la escobilla para el té (dicen que las buenas deben tener al menos 100 varillas; la verdad, no me molesté en contarlas, tampoco hay que ser tan purista, y menos aún siendo guiri. Para qué engañarnos, ni soy experta ni pienso estudiarme los pasos).

Las latas de matcha (té) las compré el último día en el aeropuerto, pero aprovecho la coyuntura para subir aquí la foto y que se vea el color tan intenso que tiene. Es el que se utiliza para las ceremonias de té, en polvo, aunque también hay otros tipos y en bolsita. Como dije, es menos amargo que el inglés.

Seguimos el paseo hacia el río.


Y a Ponto-cho, al margen izquierdo del río Kamo, una típica callejuela estrechísima que está llena de restaurantes y casas de té. Es de noche cuando cobra vida y cuando la luz de los farolillos le da una atmósfera de otra época.


Regresamos en bus al hotel. El conductor se despide de absolutamente todo aquel que baja, ya sean 2 o 7; tantos saludos como nº de pasajeros.

Compramos unos sandwiches (echo de menos comer algo tradicional, pero estamos reventados y soñamos con llegar a la habitación).

Que bendición. Me descalzo, me pongo el yukata (mira que es cómodo) y disfrutamos de esta cena improvisada.

13 comentarios:

cloti dijo...

Creo que me voy a organizar un viajecito al país del sol naciente,... cuando se me olvide lo de Air France ¡claro!

Bsssssssssssss
Cloti

Inma dijo...

Nunca había oido lo de yukata y hoy lo he visto dos veces.
Estoy descargando un dorama de los de Elphaba (llorando a moco tendido) y ella se pone un yukata precioso, de flores rosas.
Os recomiendo que os la bajéis, que es preciosísima y se aprende muchas cosas sobre Japón.
Genial lo de WC, mi madre siempre hace lo de tirar de la cadena cuando está fuera de casa y yo me reía de ella, mira or donde.

KIRA dijo...

Todo lo que nos estas explicando es realimente, fascinante... pero lo que mas me ha llamado la atencion es la educacion y la tranquilidad que tienen, como me gustaria poder verlo por mi misma.
BSTS

chema dijo...

veo que la fama que tienen los japoneses de educados y amables es merecida.
lo de los bancos para que la gente se siente a comer está muy bien. todo el mundo está haciendo lo mismo y no te miran raro ni nada.
me ha encantado la foto de la calle iluminada por faroles.

Elphaba dijo...

Si en algo coincide todo el mundo que conoce Japón, es en la extrema amabilidad y servicialidad de sus habitantes. Así da un poco de menos "miedo" irse allí por tu cuenta.

Elphaba dijo...
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BLAS dijo...

Cada vez que publicas una nueva entrada de tu viaje se me van alargando más los dientes, ya comienzo a parecer un vampiro en un banco de sangre... De seguir así, mi próximo paso va a ser pillarme un vuelo para ir a Japón, porque si antes quería ir, ahora se está convirtiendo en una necesidad... Me están encantando estas entradas, increiblemente, consiguen hasta relajarme mientras leo y veo tus fotos. Estupendas, de verdad...

Besos!!

CGR dijo...

Cuanto más leo de tu viaje, más alucinada me siento. Como ya dije antes ¡¡es otro mundo!! Aquí iba a salir nadie a enseñarte nada, ja (al menos muy poca gente lo haría) Curioso el cartel de prohibido fumar, jejejejje ¡Y ese perchero en el bañoooooo! Ya podian aprender por aquí que en muchos sitios y una triste percha pa colgar el bolso, leñe

anele dijo...

Juerrrr, a ver si os está tentando tanto y resulta que luego alguien va y no está a la altura de lo esperado y termina dándome un tirón de orejas...
En serio,la verdad es que me gusta viajar, hay sitios muy bonitos, pero aquí es que resulta que se suman 2 factores: por un lado los lugares interesantes que ver en el país y por otro la diferencia cultural tan increible. Jamás haría fotos de un cuarto de baño en Alemania, por ejemplo!!! Y aquí es que me ha llamado la atención todo, hasta las tapas de las alcantarillas, ja, ja.

Bueno, todavía queda mucho viaje por contar. Tenía miedo de que os resultara pesado, por contarlo con tanto detalle (también lo hago por mí, para tener recuerdo de cada día del viaje, a modo de diario de viaje y no limitarme a tener las fotos), pero por vuestros comentarios veo que al menos hay más de una friki por ahí interesada en mis relatos pesados.

Qué audiencia más agradecida que tengo, ja, ja.
¿A qué queréis que os invite? : )

Blanche du Bois dijo...

Pues....ummmmmm a shushi por ejemplo???

Bertha dijo...

Me a encantado como lo relatas todo,es increible, parace que estamos alli contigo, las fotos geniales?

BLAS dijo...

Lástima que yo no hiciera fotos de los WC públicos cuando fuí a Egipto... Hubiera sido el contrapunto total, jajajajajaja!

Irukina dijo...

Te cuento. Lo del líquido de los baños no es para después sino para "antes". Si quieres sentarte y no estás seguro de si está limpio, puedes hacerlo tú mismo.

Qué ganas de tomarme un matcha después de ver la foto del que compraste y además ¡en Kioto!