domingo, 7 de junio de 2009

3º DIA (kYOTO)

Bajamos las maletas a recepción antes de desayunar porque vienen a recogerlas a las 8:30 para trasladarlas directamente al hotel de Tokyo. Es más cómodo para el viaje en tren aunque lo malo es que llegarán mañana por la tarde, así que hemos echado en la mochila un par de camisetas, calcetines, el portatil y algo de ropa interior para mañana.

Repetimos restaurante para desayunar (nos gustó tanto que para qué cambiar). A las 8.30 nos esperan en recepción Jesús y Jerónimo para hacer un par de visitas y aprovechar la mañana antes de coger el tren a Tokyo.
Antes pasamos por la estación para dejar las mochilas en las taquillas. Hay cientos de taquillas repartidas por todas las estaciones de tren y de metro. Esta gente está en todo.

Decidimos coger un taxi para perder menos tiempo entre trayectos. Son increibles: el conductor abre las puertas automáticamente al subir y bajar, llevan corbata y guantes blancos, y los asientos van cubiertos con fundas como de crochet. Tanto en taxis modernos como en los más "cascados". Y no es una exclusiva de Kyoto; en Tokyo visten de manera algo más desenfadada y sólo algunos llevan guantes, pero se ven las mismas fundas y no hay ni un sólo taxista en vaqueros y camiseta. Por cierto, el conductor se sienta a la derecha.


Otra cosa que me llama la atención es la limpieza de los camiones. ¡Los camiones, por Dios!; lo normal es que estén llenitos de barro y polvo. Aquí no. Jamás he visto unos cromados más relucientes que éstos.
Llegamos al templo de Sanjusangen-do cuyo nombre hace referencia a los 33 sanjusan (espacios) que hay entre las columnas.


Dejamos los zapatos en las estanterías pues hay que entrar descalzos.


En su interior alberga1001 estatuas de Kannon, diosa budista de la misericordia, "la de los mil brazos", flanqueada por 500 imágenes más pequeñas de Kannon.



En realidad no hay 1000 brazos. El nº se calcula de acuerdo a la teoría según la cual 40 brazos equivalen a 1000 porque cada uno salva 25 mundos.
A la salida pasamos por la tienda: cientos de amuletos ante nuestros ojos (para tener suerte en un examen, como protección frente a enfermedades, accidentes en carretera, suerte en el trabajo...) ; los hay para todos los gustos.
Nos decantamos por un rosario budista para hombre.
Fuera me encuentro con algo curioso: una taquilla para paraguas. Después me las he ido encontrando por todas partes, ya que se usan los paraguas tanto en época de lluvias como en primavera y verano para protegerse del sol.


Cogemos de nuevo un taxi hasta Kiyomizu-dera. La empinada calle que conduce hasta el templo (calle de la Tetera) está repleta de tiendecitas de recuerdos, helados y dulces (cómo no!).

Hace un día radiante y el sol se muestra implacable con estos sufridos gayjines que avanzan entre la multitud de estudiantes uniformados.
Hemos visto muchos niños pequeños ir solos al colegio. Mineko nos comentó que es algo bastante frecuente (qué envidia).
Nos tropezamos con cientos de colegiales en visita escolar, como estos 2 días anteriores.

El templo es uno de los más famosos de la ciudad, de modo que es frecuente encontrárselo abarrotado de visitantes. Está encaramado en la ladera del monte ofreciendo unas preciosas vistas de la ciudad. Se asienta sobre una plataforma soportada por 139 columnas de madera de unos13 m de altura.



Este "templo del agua pura" fue durante mucho tiempo escenario de "saltos al vacío" ya que según la creencia popular, si tras saltar por el balcón se conseguía sobrevivir, se concedía un deseo (un precio demasiado alto que pagar). Así, se tiene constancia de más de 200 saltos (un 80% de los osados sobrevivieron gracias a ser parapetados por la frondosa vegetación). Afortunadamente hace años que se prohibió tan macabra costumbre.
Cuenta la leyenda que un monje de Nara rastreó el camino de un arroyo que había visto en sueños y encontró así una pequeña cascada en el monte Otowa donde construyó una ermita en honor de Kannon. Años después, un general a la caza de un venado fue amonestado por el monje, y arrepentido, decidió construir un templo en honor al agua pura de la cascada (el término mizu significa agua, y la terminación dera significa templo budista).
Bajamos hacia la fuente de los 3 caños (Otowa-no-taki) donde los visitantes beben este agua que dicen proporciona salud, longevidad y éxito en los estudios. Pero sólo debe tomarse agua de uno de los caños, ya que si se toma de los 3 el efecto será el contrario en castigo a la codicia.


La cola era interminable pero no estabamos dispuestos a rendirnos.
Como dato curioso, comentar que los cazos eran depositados dentro de un contenedor hasta que el siguiente visitante lo recogía: se trataba de un esterilizador por radiación UV. Sin comentarios.
Continuamos paseando en dirección norte y atravesamos uno de los barrios mejor conservados de la antigua Kyoto. Ha sobrevivido al incendio que en 1864 destruyó el 80% de la ciudad, a la 2ª Guerra Mundial y a la moderna expansión de la posguerra. Las calles escalonadas Ninnen-zaka y Sannen-zaka están llenas de encanto y de casitas de madera y pequeñas tiendas y casas de té. Sus nombres (pendiente de dos años y pendiente de 3 años) obedecen a la superstición que afirma que si se tropieza en Ninnen-zaka se tendrán 2 años de mala suerte y en Sannen-zaka, tres.
Más cables que estropean la vista. O no; forman ya parte del paisaje hasta el punto de pensar que la ciudad no sería lo mismo sin ellos.
Y regresamos a la estación con tiempo suficiente para hacer una comida rápida antes de emprender camino a Tokyo.

12 comentarios:

Candela dijo...

Ole esa camiseta de Esther!!!

BLAS dijo...

Creo que me estoy enamorando de Kyoto, ¿no nos podemos quedar otro ratito? Qué maravillas nos estás enseñando, y cómo las estoy disfrutando!
Lo de las taquillas es increíble, no quiero ni pensar la de tiempo que me pasaría yo buscando la mía. En el Caprabo a veces tengo dudas, no quiero ni imaginarme en el sitio de la foto... "Lost in taquillas".
Te espero en Tokyo! (más quisiera yo...)

Besos Anele!

chema dijo...

está bien que los taxistas vayas uniformados. aquí a veces llevan unas pintas que dan miedo...
el templo por dentro debía de ser impresionante, sobre todo las 1000 estatuas todas juntas.
qué simpática esa foto en la que sales recogiendo agua! y muy chula la camiseta de esther, por cierto, jejeje.

anele dijo...

He escogido la foto a propósito para que veáis que en el país del manga no podía dejar pasar la ocasión de pasear a Esther Lucas.

CGR dijo...

Muy bien esa Esther viajando por le mundo, jejejejej Cuanto más cuentas de tu viaje, más fascinada me encuentro ¡Sigue, sigue!

Inma dijo...

La foto que me ha encandilado es la del grupo de estudiantes vestidas de marineras. El uniforme es como el del dorama que he visto. Me ha encantado fijarme en las cosas que ya nos has contado, como que llevan zapatillas de deporte con el uniforme.
¿Sabes como es esa palabra que dicen antes de comer?
Recomiendo mucho bajarse "Un litro de lágrimas? aunque lo de un litro me parece poca estimación.

Irukina dijo...

Qué recuerdos! Kioto!!! Me ha encantado el post, y me ha recordado muchas de las cosas que me sorprendieron cuando llegué a Japón (hace casi ya 3 años) pero que ya apenas ni reparo en ellas.
Un apunte sobre los taxistas de Tokio. ¿De verdad los viste más informales? Porque yo siempre los veo trajeadísimos y jamás sin guantes

cloti dijo...

Niña, que si el conductor no se sienta a la derecha se ve negro para guiar el coche, jajajajajaja
Bsssssssssssssssss
Cloti

Más, más, más...

anele dijo...

Hombre, Irukina!!! Bienvenida.
Ha sido toda una sorpresa encontrarte por aquí.
Es lógico que en 3 años te hayas acostumbrado hasta el punto de que ya no te sorprenda "casi" nada. Yo no paré de girar el cuello durante todo el viaje, ja, ja.
Pues te invitaría a tomar matcha en mi casa y que me enseñaras lo que aprendiste en las clases... pero Kyoto queda un poco lejos.

Por cierto, es verdad que en Tokyo no vi tantos taxistas con guantes. Iban muy bien vestidos pero no tan "uniformados" como en Kyoto.
Oye, si ves que meto la pata con algo de lo que he contado, tú corrígeme, que eres la experta y yo estoy encantada de ir aprendiendo cosas nuevas del país.

Inma, me inflé a hacer fotos de colegiales, porque hay muchísimos uniformes distintos, pero todos son tan "formales" (como los marineritos) que me hacía mucha gracia, aunque como me daba tanto apuro "robar" fotos, muchas salieron desenfocadas o movidas porque disparaba deprisa para que no se notara mucho.
En fin, que he sido como ellos cuando vienen de viaje a Europa (pegados a la cámara y fotografiándolo absolutamente todo).

Cloti, esque yo pensaba que sólo se sentaban a la derecha en Inglaterra y Australia.

Blas, pues resulta comodísimo lo de las taquillas, porque si vas a hacer algún recado o de compras y vas cargada, dejas todo en la estación y es una maravilla.
Me pareció que lo tienen todo muy preparado para facilitarse las cosas. Ya os iré desgranando más historias de este tipo en Tokyo.

Ana dijo...

Pues a mi me scedería como a Blas: no daría con la taquilla pero seguro. Muy bien esa representación de Esther!!!!! Me encanta!!

Elphaba dijo...

Jo, esa callecita de Kyoto me recuerda a la calle del pueblo de los dioses en "El viaje de CHihiro" :_____

Inma, cuando he visto a las colegialas me he acordado inmediatamente de tí y del coro escolar de "1 litro de lágrimas", jejeje.
Por cierto, antes de comer... itadakimasu!! (y si está rico no te olvides de decir 'umai' u 'oishii')

Blanche du Bois dijo...

Que ojo tiene Ruth mira que ver a Esther en la camiseta, yo con las prisas he tenido que volver a verla....
Ummm me ha llamado la atención lo de esterilizar el cazo del agua...hija mia...esta gente no dejan ni un detallito suelto...joe....