En la foto inferior se aprecia en pleno proceso de construcción:

Lo conforman 2 casas independientes unidas por el patio y el vestíbulo de la planta baja y la parte superior está rematada por 2 templetes superpuestos (en la posguerra se eliminó la escultura que lo remataba). Y cuenta con entrada para carruajes con acceso desde ambas calles.

El francés Alejandro Grassy, argelino de nacimiento y descendiente de una familia de orfebres de Milán, recala en España tras pasar por Rio de Janeiro y París, asentándose en 1929 en el nº 29 de la Gran Vía, con la apertura de la conocida Unión Relojera Suiza, respaldado por más de 80 relojeros que transforman su taller en uno de los más selectos de la capital.

Años después, en 1952, adquiere el local del nº 1, emblemático enclave donde crea el Museo de Relojes Antiguos en 1953 en las dependencias del sótano, con importantes ejemplares franceses, alemanes e ingleses desde el s. XVI al XIX, conformando una interesante colección particular que abarca cerca de 200 relojes (de pared, sobremesa, carruajes, de bolsillo...). El más antiguo data de 1555.
6 comentarios:
Qué bonito. Para mi gusto es el edificio insignia de la Gran Via. Creo que sin él, no reconoceríamos la entrada de ésta. Es curioso que siempre anuncie marcas importantes de relojes, es algo que simpre he dado por hecho, pero en lo que nunca había caído...
Bonita entrada Anele.
Besos!
vaya, o sea que la joyería-relojería grassy lleva un montón de tiempo, y tiene su historia. desde los años 50 está, nada menos, que eso para cualquier local comercial es muchísimo. el edificio en conjunto es emblemático, otro símbolo de madrid.
Lo dicho: Anele de hija honoraria de Madrid, ¡ya!! Que te den las llaves de la ciudad, corcho!
¡¡Corcho, Ruth!! no fastidies, que necesitaría un llavero muy grande!! ja, ja.
Pensarás que soy una maleducada, que ni las gracias te he dado por las sugerencias que me diste sobre Florencia. Pues no me he olvidado, gracias! (aunque sea con retraso)
Estuve en navidad buscando una tienda de cosas de barco para regalar a mi marido. Y me fijé en el edificio porque el modernismo me chifla en todos los campos. Te juro que antes no me había fijado en él.
Ah y la tienda está cerca pero no exactamente en este edificio.
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