miércoles, 16 de febrero de 2011

ME CAMBIO DE PELUQUERA


No sé para el resto de los mortales, pero para mí la visita a la peluquería es un auténtico suplicio.

Desde las conversaciones absurdas de las que suelo ser testigo gracias a las "feligresas" habituales (que parecen encontrar en la actividad una suerte de terapia psicológica o una especie de confesor espiritual que jamás he llegado a entender del todo), al tormento de los tirones de pelo del desenredado y los constantes cambios de temperatura del lavacabezas, pasando por los "quemazones" de oreja a la hora del secado.

Eso sin contar con la humillante imagen que se refleja en el espejo durante la "transición" de "cenicienta" a "princesa del baile": un enooorme babero que sólo deja a la vista lo peor de tu anatomía en esos momentos, es decir, una cabeza que no reconoces como tuya, unos pelos infernales despeinados, con las raíces impregnadas en una pringosa mezcla oscura que apesta a amoniaco (a menos que el tinte sea de los buenos) y que en el mejor de los casos no te escocerá si la peluquera es habilidosa y no se pasa con el agua oxigenada al preparar la mezcla, aderezados con una suerte de protectores de papel de aluminio (si te dar por hacerte unas mechas) que te hacen parecer un auténtico "replicante de pega" más propio de Blade Runner que de un centro de ¿estética?.
Suerte que yo me quito las gafas para facilitar la aplicación del tinte y esa penosa visión me pasa completamente desapercibida. Eso minimiza el sufrimiento. Claro que me hace parecer una exéntrica clienta con las páginas del Hola o del Semana a un palmo de la cara (culpa de las dioptrías galopantes; no se puede tener todo).

Aunque nada comparable con el fatídico momento en que la peluquera, ya en el lavacabezas, te ataca con una frase lapidaria: "no te ha cogido bien el tinte; te dejo aquí unos minutos, ponte cómoda". ¡¡¡Cómoda!!! ¿estás de guasa? me dejas aquí con el cuello retorcido sobre un borde de loza que se me antoja como una cuchilla de afeitar, medio descoyuntada y cortándome el riego cerebral y ¿pretendes que me sienta cómoda? ... y esos escasos minutos te parecen horas.

Lo que sí admiro de las feligresas es su habilidad para mantener una conversación en toda regla con el secador zumbado a dos centímetros escasos del tímpano. Me confieso una auténtica inútil que sólo alcanza a esbozar una sonrisa estúpida cada vez que la peluquera formula una pregunta.

Y para colmo de males el suplicio finaliza con una dolorosa cuenta que deja la tarjeta de crédito echando humo. Te hacen sufrir durante 2 horas y encima pagas un dineral por ello. ¿Acaso existe una forma de masoquismo más evidente?

Y lo peor es que a medida que pasan los años se multiplican las visitas, culpa de unas persistentes raíces (me río de Kunta Kinte) que pugnan por abrirse paso con inusitada violencia. Te miras una mañana al espejo y han aparecido de golpe durante la noche, y te miran amenazantes. "Pero si sólo hace 1 mes desde mi última visita!!"

Y para colmo de males el suplicio termina con una dolorosa cuenta que deja la tarjeta de crédito echando humo. ¿Acaso existe algo peor? Te hacen sufrir durante 2 horas y encima pagas un dineral por ello. No encuentro un ejemplo de masoquismo más gráfico.

Reconozco que la mía se aleja bastante del ambiente "parroquiano" y me quedo con ella.
Pero si yo llego a descubrir a tiempo "Fashionkids"... ay... Ésto sí garantiza una sesión divertida.
¿No os parecen fantásticos esos sillones-automóvil a prueba de infantes inquietos?
Creo que con un poco de contorsionismo podría caber en uno de esos.

El próximo mes lo pruebo y os cuento XDDD

14 comentarios:

cloti dijo...

Oye, pues yo disfruto como una loca en la peluquería. Me lo tomo en plan, vale, hoy es el día de enterarme de lo que ha pasado en el mundo del corazón (mira que si se ha muerto la Esteban y soy la única que no lo sabe del mundo entero)
Tengo la suerte de que mi peluquera es un encanto y se asegura de que el tinte haya cogido antes de llevarme al lavacabezas, jajajaja
También me mola la charla insulsa una vez al mes y si incluye despelleje de alguna parroquiana, mejor.
Eso sí, ni muerta hubiera metido a mis hijos en esa mariconada de negocio, jajajajajaja
Bssssssss
Cloti

Subaru * スバル dijo...

ahahahahahahahaaaaaaaa xDDD como me he reído! me encanta cómo te explicas!!!
pues si que parece un suplicio...que suerte que no voy nunca a la peluquería!

y lo de fashion kids parece muy chulo!! a ver si tienes suerte y cabes en uno de esos coches xDDDD

por cierto, la foto m'ha matao xD

Riesgho dijo...

Visito poco la pelu y eso que casi el 90% de mi pelo es blanco (no se puede heredar solo lo bueno :))
pero me tiño en casa y así no tengo que pasar por ese suplicio que nos has contao tan bien, jiji
Pa lo único que bajo (la tengo debajo de casa) es pa que me arreglen el corte o me peinen un poco porque tenga algún evento BBC (boda, bautizo, comunión )
Espero que en la próxima visita a la pelu te coja el tinte, y no tengas que esperar mucha cola :)
Besinos.

R.M dijo...

Yo, como mi hermana, soy de teñirme en casa. Teniendo en cuenta que las canas asoman cada dos o tres semanas, no habría presupuesto que lo soportara.
Me he partido de la risa con tu forma de relatar las cosas, que por otro lado son del todo ciertas. Cuando voy a la pelu, esas pocas veces, siempre salgo horrorizada despues de haberme visto con esas pintas en el espejo. Pero si hasta me veo ojerosa!!
Quita, quita, donde esté esa pelu de los cochecitos... Por cierto, que si es la misma que hay en Gijón, no solo tienen esos sillones chulos, tambien tienen videojuegos y pelis para entretenerse mientras les arreglan el pelo.Todo un lujo!!

Candela. dijo...

Pues a mi me gusta mucho ir a la peluqueria, claro que hace ya dos años y pico que no me pongo tinte, y espero durar sin canas al menos unos añitos mas, que en mi familia tenemos buenos genes para eso gracias a dios. Y tampoco tengo que sufrir a parroquianas porque o voy a casa de la propia peluquera si no tengo tiempo por la mañana o voy el sabado que hay menos gente y como aqui no son como alli, tan cotillas, pues no hay problema. Y ambas peluqueras son un sol que me cobran poquito que es lo importante...

Inma dijo...

Yo me lo tomo como Clotilde. Intento ir sin prisa, me leo todas las revistas que encuentro, cotilleo con la peluquera (la misma desde hace mas de 20 años)e intento dejar que me cuiden. Tengo la ventaja que me chifla que me peinen y me toquen la cabeza.

COILET dijo...

Uf como te entiendo... Yo por eso me lo tiño en casa, y donde no llego bien pues involucro a mi maridín, le digo que nos ahorramos como poco 60 e y colabora que da gusto... jejeje. También le corto el pelo, a veces un fin de semana hay sesión doble, jajaja, pq no tenemos tiempo de nada.

A mí lo que me fastidia es que nunca acierten con lo que quiero, sólo voy a la peluqueria del pueblo cuando bajamos a ver a la family y pq casi siempre me cortan sólo y me tiñen con cuidado. Pero tengo que pelear muchas veces para que no me alisen el pelo y amenazarlas casi para que simplemente me lo sequen y quede rizado con onda natural como es mi pelo y punto (las peluqueras tienen una especie de gen persecutorio que las induce a alisar todo cabello que cae entre sus uñas, no sé por qué... y a mí el relamido de vaca no me sienta bien pq tengo el pelo muy fino joer) y luego la pelea con el flequillo que me da igual si se lleva cleopatra o no, yo lo quiero desfilado y con volumen no cortado con un tazón, leñe.......

chema dijo...

yo me corto el pelo en llongueras porque lo hacen muy bien, y como voy sólo cada tres meses o cuatro porque no soy de llevar el pelo cortito-cortito...
me lo hace siempre la misma chica, que lo hace muy bien y muy rápido, y además es muy simpática, siempre me hace reír y me alegra el día. muchas de las veces que voy le llevo algún detallito.
para las chicas es más complicado, claro. yo allí lo veo. según los casos puede haber teñido, alisado o planchado... de todo. salen irreconocibles antes y después.

chema dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
anele dijo...

Inma, Cloti, de veras que os admiro. Yo sólo voy a sufrir: cuando no te queman con el secador te pegan unos tirones al peinarte que ni te cuento.

Hombre, Subaru, estoy convencida de que con las piernas colgando podría sentarme, ja, ja. Me alegro de haberte hecho reir.

Susana, es que yo heredé los genes norteños de la abuela (dicen que por el norte es muy típico ser canoso desde muy joven- ¿tópicos? no lo sé). Veo que eres de las mías.

Remi, es que esa visión en el espejo es espantosa, ja, ja.

anele dijo...

Ruth, me resulta rarísimo que allí estén medio vacías en sábado. Aquí es impensable, diría que es el "día estrella".

Coilet, me encantaría teñirme en casa, pero creo que no me apañaría y no sé si mi marido está dispuesto a colaborar, ja, ja.

Sí Chema, irreconocibles. Parece mentira si comparas el antes y el después. Al menos merece la pena el resultado así que diría que n este caso el fin justifica los medios.

Candela dijo...

Las grandes cadienas tipo Peter Marks y Nikki estan posiblemente petadas de nenas que salen esa noche a lucir palmito.. pero la peluqueria de toda la vida esta tranquila porque es el viernes y el jueves cuando aqui las madamas salen mas y se preparan ya para el fin de semana. Asi que cuando voy en sabado me encuentro a 3-4 parroquianas con sus bigudies que solo van a lavar y marcar... rapidito, vamos.

Geno dijo...

Por suerte a mi me el pelo me lo corta una amiga que es peluquera y hacemos el trámite o en su casa o en la mía y es que a mi eso de pasar horas en la pelu tampoco me mola. Y por cierto, yo soy norteña y canas pocas ¿eh? Ultimamente me han salido dos o tres supongo que por la cercanía de la cuerentena juasjuasjuas

BLAS dijo...

Pues a mi me hace falta casi pedir el C.V de las peluquerías donde meto la cabeza. Soy mega exigente y súper insoportable, y eso que mi corte es de lo más normal desde que tengo pelo en la cabeza!!! Pelo largo, corte recto, sin despuntar, sin capear: Recto oño! Ni mechas, nada, solo teñir las canas con mi color de toda la vida... Pues es casi imposible encontrar una peluquería donde te cumplan a rajatabla esos condicionantes, oye... Por supuesto lo de "no me pongas laca ni fijador, por favor" a la hora del peinado es como si le dijeras "....piiiiip...." Y tengo que estar al quite para pararle los pies a la "peinadora" de turno en cuanto se le va la mano al bote de la estantería... Además, durante el tiempo que estoy sentada en la pelu, me da la sensación de que podría estar haciendo millones de cosas más, con lo cual me entrar una especie de estress, tremendo!
Para mi hijo de más peque era aun peor, puesto que cuando lo llevamos a que le operaran de una hernia y la fimosis, al prepararle las enfermeras para meterlo en quirófano lo que preguntó fue: PEro ésto no es la pelu, no? No me cortarán el pelo, verdad?
Ahora ya se lo toma con más filosofía y se siente un auténtico hombre por no montar un pifostio al ir a que le rapen...