jueves, 28 de abril de 2011

NO SIN MIS TACONES

Pocas mujeres hay capaces de resistirse a la energía y optimismo que se contagian al calzarse unos tacones. Paradójico, cuando menos, porque ese "subidón" y esa seguridad en una misma van acompañadas de un insoportable dolor de pies, que suele ser proporcional a la altura del tacón que los sustenta. Y aquella que lo niegue, miente como una bellaca.


El fatal hormigueo aparece a los 5 minutos, a los 30 o a las 2 horas... pero APARECE. Implacable. Siempre latente a la espera de hacer su entrada triunfal.


Un precio muy alto el que hay que pagar por esas escasas horas de gloria, y que se traducirán a largo plazo en juanetes, callos y dedos en martillo.


¿Y por qué caemos entonces una y otra vez en el embrujo? Reincidimos y sucumbimos bajo un extraño hechizo. Todo vale por un minuto de coqueteo.


Es tan poderoso su influjo que arrastra incluso a las más jóvenes e inexpertas, incapaces de resistir a la tentación.

Por eso, cada año, conscientes del filón que tienen entre manos, los diseñadores se afanan en crear el tacón más fino y la plataforma más alta que hará las delicias de las sufridas usuarias, que sonríen encaramadas a ellos, 12 cm por encima del resto de los mortales.

Desde los "andamios" de Blahnik a las famosas suelas rojas ("sangre, pasión y deseo", dixit el propio Louboutin), pasando por los impactantes diseños del malogrado McQueen o la elegancia refinada de Prada. De pitón, terciopelo o charol. De ante o incluso plexiglás. Llamativos o discretos.

Ya sean inalcanzables modelos de cifras tan astronómicas como sus centímetros, como los de la zapatería del barrio, de la cadena textil de turno o de los chinos de la esquina. Para asistir a una boda, a una cena especial o para aguantar una larga y dura jornada de trabajo.


Siempre irresistibles.



Aunque parafraseando de nuevo a Louboutin:


"La altura del zapato no hace sexy a una mujer. Lo que la hace sexy es la actitud".

15 comentarios:

cloti dijo...

¿Por qué nio se me actualizan tus entradas? Cada vez que vengo me encuentro cuatro nuevas. Bueno, seguro que tú no lo sabes tampoco, ains.

Eso, que me muero de envidia y que estoy harta de manoletinas. Llevo toda esta semana poniéndome ¡por fin! las converse, pero no quiero verme otra vez como la de los calcetines de rayas. Tengo una comunión el sábado y voy a ir plana :(((
Bssssssssss
Cloti

Geno dijo...

Me encantan los zapatos de tacón pero... solo para verlos o en otra gente, yo no aguanto ni dos pasos sobre unos, jajajajja Lo mio es el zapato planito o un taconcito minúsculo

COILET dijo...

Yo desde que me torcí un tobillo y las pasé canutas... les tengo un respeto... como mucho cuña y ni hablar de pasar de 5 cm.............

Inma dijo...

Yo me he hecho vaga con la edad. Con 15 años iba encaramada a unos andamios de cuidado, y recuerdo que por las noches corría sobre ellos a toda velocidad para llegar a las terribles nueve y media a casa.
Ahora solo los uso cuando voy encopetada pero es cierto lo que dices de la energia, caminas de forma distinta, mas airosa ¿no?

Susana dijo...

Yo me he afiliado a los tacones (y cuando hablo de tacones, son tacones de verdad, nada de unos míseros 7 cm) y ahora no hay quien me baje de ellos.
De hecho el otro día me puse manoletinas y ante la falta de costumbre me cogí unas agujetas en los gemelos...

Candela. dijo...

Yo no puedo con el zapato bajo. Hasta mis zapatillas de deporte han de llevar un poco de tacon, si no, no puedo con ellos. Odio los zapatos bajos!! Son tannnn infantiles!! y taannn incomodos! a mi me tira mucho el musculo...

chema dijo...

que a las chicas al llevar tacones muy altos os duelan los pies ya es malo, pero peor es que perdáis el equilibrio, o piséis mal al bajar una escalera, ufff, me dan un miedo esas cosas... supongo que es cuestión de entrenamiento, como todo, jeje.
por cierto, la última imagen es el avatar bloguero de nuestra amiga ana! :)

anele dijo...

Cloti, no sé si tendrá que ver con que las entradas estén programadas. De todas formas este editor está fatal. Me salieron los párrafos superseparados y tuve que corregirlo, y hay cosas que ni aún así se enmiendan bien.

¿Ni siquiera aguantas un ratito, Geno? Yo procuro evitarlos si voy a estar mucho rato caminando o de pie.

Coilet, no me extraña que les cogieras manía. A mí lo que me maravillaba cuando viví en Florencia es los "peazo" tacones que llevaban todas, caminando por esos suelos adoquinados. Increible.

Inma,a mí muchas veces me puede la pereza, aunque procuro usarlos aprovechando que los tengo que aguantar poco en el día a día, porque sólo los llevo en el trayecto de ida y vuelta al trabajo, luego me calzo mis zuecos y tan pancha. Pero conocozco a una chica que los lleva todo el día en la farmacia (y no precisamente bajos). Eso sí es castigar el pie.

anele dijo...

Ruth, afortunadamente trabajas sentada. Como ya he dicho, sería incapaz de llevarlos en mi trabajo, especialmente los días que me paso 10 horas de pie. Pero por eso aprovecho para ponermelos al menos para ir y venir del curro.

Más que entrenamiento, Chema, es que yo creo que genéticamente tenemos predisposición al equilibrio y nacemos sabiendo llevar tacones, ja,ja. Claro que luego hay excepciones, como en todo. Pero supongo que es algo innato. No es tan difícil como parece.

Myriam dijo...

Me encantaría saber llevar tacones :( :( tristeza profunda

Rousi dijo...

Me parecen muy elegantes y los hay preciosos pero no son lo mío jeje

Bertha dijo...

De joven siempre iba con tacones, hasta las bambas, pero conforme me he echo mayor he ido bajando la medida de el, a veces voy casi a un dedo del suelo, pero reconozco que cuando tengo algun evento, me pongo algo de tacon, pero no mas de tres o cuadro dedos y si estoy mucho rato depie, estoy que me muero por quitarmelos, pero que monas vamos con ellos, para estar mona ahi que sufrir, jejeje.

anele dijo...

Myriam, todo es cuestión de practicar...

Rousi, Bertha, hay que reconocer que son una tortura, aunque queden preciosos.

BLAS dijo...

Pues yo soy de las afiliadas. Y Por supuesto, le doy la razón a Louboutin, no son los tacones, sino la actitud de la mujer al encontrarse atractiva sobre ellos. Pero para eso ha de encontrarse segura. Mi forma de andar y de moverme no tiene nada que ver, pero nada, subida a unos tacones (y los mios siempre superan los diez centímetros, pero siempre), que a unas manoletinas. El movimiento de la cadera es distinto, la forma de caminar y cruzar el paso, la forma de la pierna cambia elevando el gemelo, y para que el equilibrio sea perfecto, enderazamos la espalda y cuadramos los hombros, con lo cual, es evidente que la actitud con tacón es sexy. Por supuesto, no voy a coger unos Manolos para ir al cole a que me pisoteen los amigos del enano, pero sí para ir a currar, o salir sin niños. El sacrificio de tener muñones por pies, a mi me compensa. Pero claro, yo ya me acostumbré a la tortura con las zapatillas de puntas de muy pequeña, y en comparación, unos Jimmy Choo con plataformas son como pantuflas...

Elphaba dijo...

Candela, ¿infantiles? ¿QUé tiene de infantil no ir torturada por una mera cuestión de estética? Infantil me parece lo contrario: osea, ir destrozada por querer dar una determinada imagen. QUien pueda llevarlos con comodidad (aunque van a destrozarle los pies y la espalda igualmente), que los disfrute porque realmente hay preciosidades. Infantiles me parecen las personas, no unos zapatos planos. EL tacón es antinatural. Muy bonito, pero antinatural, y hay zapatos preciosos y elegantísimos con tacón bajo y también sin tacón.