domingo, 12 de julio de 2009

NUEVO MERCADO DE SAN MIGUEL

El Mercado de San Miguel, ubicado junto a la Plaza Mayor de Madrid, es el único ejemplar en hierro que ha sobrevivido a la modernización de la ciudad.

Fue inaugurado el 13 de mayo de 1916 ; su construcción corrió a cargo del arquitecto Alfonso Dubé y Diez y su coste ascendió a las 300.000 pesetas.
Anteriormente el solar fue ocupado por la iglesia de San Miguel de los Octoes (donde fuera bautizado Lope de Vega). Tras un devastador incendio que arrasó el lugar en 1790, se procedió a su rehabilitación pero tan penoso era su estado que se optó por su definitiva demolición. Corrían tiempos de Jose Bonaparte I y en la época imperaba el gusto por los espacios abiertos, de modo que el lugar se convertiría en una plaza pública donde se instaló con el tiempo el típico mercado abierto de tenderetes y cajones de madera, al parecer de considerables dimensiones pues en los escritos de la época se habla de 88 tenderetes y 28 cajones de madera.

La falta de higiene que reinaba en los mercados de la época ya fue referida en los artículos costumbristas de Mesonero Romanos, de modo que en 1835 se plantea la necesidad de idear un proyecto de reforma del que finalmente sólo llegaron a levantarse las portadas delanteras para al menos ocultar los cajones y el bullicio de la vista de los viandantes.
En 1870 el Ayuntamiento comienza a construir los primeros mercados cubiertos (inspirados en los mercados franceses) con estructura de hierro. Contaba por aquel entonces Madrid con 4 mercados: el de los Mostenses (1875), la Cebada (1875), Chamberí (1876) y La Paz (1882), de los que hoy en día tan sólo queda el recuerdo.

A pesar de la remodelación que en 1999 le devolvió parte de su antiguo esplendor, el mercado fue perdiendo la batalla a los centros comerciales y supermercados. Gracias a la iniciativa de un grupo de emprendedores que han creado la sociedad El Gastrónomo de San Miguel (actual dueña mayoritaria) , entre los que se encuentra Guillermo Fesser, ha sido rescatado del olvido y de una segura demolición.


Así, se pusieron en contacto con algunos comercios selectos españoles y también del extranjero, con el ánimo de crear un mercado Gourmet que le dota de nuevos aires, aunque algo alejados de la idea del tradicional mercado. Cierran el círculo con la organización de actividades sociales y culturales pretendiendo así ampliar la interacción con el barrio constituyendo un nuevo concepto de mercado moderno hasta ahora inexistente en Madrid.
En total, 34 puestos donde es posible saborear las bondades del jamón de Guijuelo, las delicias de la pastelería austríaca, las ostras de Normandía, los frutos secos de Can Gispert, la mejor pasta fresca de Italia o una buena Torta del Casar, entre otros.

Más allá de la compra, es posible la degustación "in situ", para lo cual se han situado estratégicamente 2 bares además del mostrador de "olorosos" o el de vinos y cava, donde puedes llevar tu reciente adquisición en bandeja para buscar el maridaje perfecto.
Curiosamente uno de los "puestos" que está gozando de mayor éxito es el de las ostras francesas. Y como lo ideal para opinar con imparcialidad es conocer de antemano el objeto del comentario, allá que nos fuimos los dos, a comprar 2 enormes ostras y a buscar después cobijo en el mostrador anexo, maridando con 2 copas de Juvé y Camps que vinieron acompañadas de una tapita de cerezas.

Un lujo para los sentidos.


Los casi 20 millones de € invertidos contrastan con aquellas 300.000 pesetas de la época.
Hoy cuelga en la puerta el letrero de Bien de Interés Cultural.
Los suelos de granito, la marquetería de roble y el cristal dan de nuevo la bienvenida a los madrileños.

Esperemos que por muchos años.

8 comentarios:

Candela dijo...

¿seguro que fue en 1970? Mira que yo naci ese año y te juro que Bonaparte no estaba... oju...

Por lo demas, me ha encantado. Superinteresante.

CGR dijo...

Buen lugar para pasar un buen rato.

Inma dijo...

Hola Anele, ya sabes que estoy de "casi vacaciones blogueras y foreras" aunque hoy me han entrado ganas de contestaros a todos jajajaja. Es que la verdad es que os echaba de menos. La semana que viene me voy a Las Palmas, y a finales de agosto a Dubai.
Tengo que llevar a la Rana a ese mercado porque es muy gourmet y todas esas cosas le encantan, sobre todo mirar vinos y quesos.
Un saludo.

anele dijo...

Oops, vaya lapsus, Ruth. Gracias por advertirme (ahora mismo lo corrijo). Pues sí que fue longevo Bonaparte... Se ve que hoy tengo los dedos bailones.

Llévale, Inma. No es muy grande, pero para tomar un vinito con alguna tapa delicatessen está muy bien. Compras donde quieras y te lo llevas "puesto" a la barra que elijas (o bien a las mesas que hay en el centro).
Yo tengo que volver un día de estos a comprar alguna cosilla que me ha gustado... Por cierto, tenéis chocolates (del Horno de San Onofre y la pastelería austríaca tiene una pinta más que recomendable; dicen las malas lenguas que su "sacher" está buenísima).

BLAS dijo...

Qué bonito Anele... Me ha encantado. La idea de recuperar antiguos mercados es estupenda, ojalá lo hicieran en todas las ciudades, ya que sin duda guardan un gran trozo de historia de cada una. Particularmente, soy de recorrer mercados incluso sin ir a comprar, porque me resulta el lugar idóneo para conocer "in situ" la cultura y las tradiciones del lugar. Ya de pequeña me encantaba acompañar al mercado (tb. llamado en Cádiz, Plaza de Abastos), a mi madre los sábados por la mañana, porque me parecía un lugar sumamente curioso, colmado de gente variopinta. La mezcla de los olores, de las voces, la variedad en la disposición de las mercaderías y la exposición de los productos... Ya si hablamos de los mercados de El Cairo, París, Londres, o aquí mismo en Barna, podemos tirarnos días. Un disfrute tu post.
Besos Anele!

chema dijo...

muy buen artículo, anele. me gustan mucho los mercados a la antigua usanza. por cierto, el mercado de la paz creo que sigue existiendo, si es el mismo al que te refieres. está en el barrio salamanca, en la calle ayala, entre claudio coello y lagasca. supongo que lo han modernizado y que antes era uno de esos edificios metálicos...

anele dijo...

Es posible que aún exista; no voy mucho por la zona, pero supongo que, como tú dices, modernizado.
Es una pena que hayan derribado esas estructuras con las columnas de hierro; eran muy bonitos.

KIRA dijo...

Ya lo tengo anotado en mi agenda, para la proxima vez que vaya a Madrid, es muy innovador comprar algo y poder probarlo insitu acompañado de un buen vino o cava, como os mimais eh???
Una entrada muy interesante ya te digo... me la he apuntado esta no se me escapa.
BSTS