De nuevo, un pintor desconocido para mí y por tanto, un grato descubrimiento.
Se trata de Jean-Léon Gérôme (1824-1904), un polémico pintor francés criticado por su tendencia al academicismo en plena efervescencia impresionista. Aunque en realidad transformaba la pintura clásica mezclando géneros.
Llaman la atención algunos de sus cuadros, con tal nivel de detalle que parecen fotografías, como el impresionante "El bardo negro":



Su estancia de un año en Italia marcará su gusto por las antigüedades romanas y la arqueología, acercándose con gusto a los clásicos griegos y romanos
Es en estos temas clásicos donde demuestra un exhausto conocimiento del cuerpo humano y donde se nota su buena mano también para la escultura: la perfección de las figuras, la tensión de los músculos y el color y la luz de la piel de sus personajes dan la impresión de estar ante una figura de mármol, como en "La pelea de gallos", que le ayudó a conseguir una medalla en el Salón Oficial de 1847 (con tan sólo 23 años):

Los lienzos grandes suponen un auténtico lujo para la vista, que se pasea por ellos recreándose de cada detalle, como en "L'eminence grise. Le Pere Joseph":
De nuevo, fantásticas telas y precioso colorido, así como un estupendo juego de luces y sombras (y el curioso detalle del pequeño rayo de luz que atraviesa la estancia) .
Increíble el detalle con que está pintado esta inmensa "Recepción del Gran Conde para Luis XIV", aunque en la fotografía no se aprecie el colorido y la riqueza de los trajes:
lo mismo que la "Audiencia de los embajadores de Siam en Fointeneblau":
La Antigüedad, el siglo XVII y la época napoleónica fueron sus periodos históricos favoritos, así como la fascinación por Oriente Próximo, donde realizó varias expediciones plasmando en sus lienzos todo lo que allí vió: interiores de mezquitas, mercados y baños, guerreros otomanos...

Se me ha hecho difícil escoger las pinturas que quería mostrar, porque realmente son muchas las que merecen un hueco, y lamento no haber encontrado otras, como el "Vendedor de pigmentos", que asombra por el impactante colorido de los sacos en contraste con un fondo sutil y apagado que no hace sino resaltar la fuerza de los mismos.
Increíble el detalle con que está pintado esta inmensa "Recepción del Gran Conde para Luis XIV", aunque en la fotografía no se aprecie el colorido y la riqueza de los trajes:


reproduciendo con precisión la arquitectura, las vestimentas y los ornamentos.
6 comentarios:
El de la mujer con el velo me parece espectacular...bueno y muchos otros. Pues tampoco me suena a mi este pintor, no... (bueno, habrá taaaaantos qu eno me suenen XDDD)
Que maravilla, Anele!!
Impresionante :-O
Destacar, como bien dices, los resultados que consigue con las telas tan bien diferenciadas como en el retrato de la baronesa. Alucinante!!
Como fui de ciencias puras no me tocó estudiar en profundidad la historia de la pintura y ahora que estoy más metida en el tema se nota por eso me he animado a repasarla y veo que me viene genial tu post ;-)
Sí, Geno, la verdad es que en las fotos pierden mucho. Si los vieras al natural... son todos preciosos y con un colorido espectacular.
Ruth, ha sido todo un descubrimiento para mí.
Rousi, yo también soy de ciencias así que no soy muy entendida, pero me gusta la pintura y la disfruto. Aunque no entienda ni papa... :)
Interesantísimo!! Sobre todo el de la escultura-mujer que es muy impactante.
Y la mujer del velo en la cabeza es de una maestría insuperable.
Es cierto que por muy bueno que sea un pintor, si es su momento no es comprendido por ser excesivamente avanzado o como en este caso por ser demasiado academicista y no ajustarse a la moda, no pasará a la posteridad. Yo descubrí en Malta a un pintor, absolutamente inadvertido en la historia de la pintura que me dejó atónita. No recuerdo ahora su nombre, me voy a investigar.
Inma, tú que eres aficionada a la pintura, pásate a ver la exposición, que sé que te va a gustar. Para una vez que aviso a tiempo y no la visito el día de la clausura, ja, ja...
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