martes, 9 de noviembre de 2010

EDIFICIO CAPITOL - GRAN VÍA, 41

También conocido como edificio Carrión, fue construido entre abril de 1931 y octubre de 1933 por Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced, dos jóvenes arquitectos (recién licenciados unos 4 años atrás) lo que justifica la osadía de su diseño, con reminiscencias art-dèco e inspirado en los rascacielos de NY y el expresionismo alemán, rompiendo con los anteriores diseños de la calle.
No en vano fue considerado durante largo tiempo como el edificio más moderno de la ciudad.

Nació con el propósito de convertirse en un edificio multifuncional con hotel-residencia, apartamentos, oficinas, cafetería, cine e incluso una pequeña fábrica de agua de Seltz.
Recibió varios premios, entre ellos la Medalla de las Bellas Artes en 1934.
Inaugurado en 1933, la planta calle albergaba el café Capitol, sustituído años después por la Cafetería Manila y posteriormente desplazado por una conocida tienda de ropa italiana.

El ingenio popular pronto le asignó el apodo de "La Nevera" por ser el primer edificio de Madrid en tener aire acondicionado. De hecho, la sala de máquinas para la refrigeración ocupaba tanto como el cine de su planta baja y el requerimiento energético del edificio era tan elevado que incluso contaba con su propia subestación eléctrica (que se llevó un quinto del presupuesto final de 12 millones de pesetas, excluído el valor del solar).
Con estilo art-déco y sus 16 plantas (incluídos los 2 sótanos más las 4 de la torre) destacó además por lo innovador de su construcción: vigas de hormigón, telas ignífugas...

El nombre se debe a su propietario, Enrique Carrión (marqués de Nelín) que fue quien encargó su construcción.



En el cine se optó por eliminar las bóvedas y cúpulas en el techo que pudieran alterar el sonido. Tampoco allí se escatimó en recursos: paredes tapizadas en terciopelo y revestimiento de ébano en la parte inferior.

El edificio contaba con 1o ascensores y 16 calderas para calefacción.
Los apartamentos se ofrecieron en régimen de alquiler y se entregaban completamente amueblados (con mobiliario diseñado por el propio Feduchi). Para solventar los problemas de espacio se optó por empotrar la cama en la pared (al igual que el armario), que se abatía hacia el suelo.
Las cocinas grandes se instalaron en las plantas superiores para no molestar a los vecinos con la salida de humos, y se comunicaban con los apartamentos de cada planta gracias a un sistema de cajones-ascensores.

La fachada se proyectó con idea de servir de soporte a los carteles publicitarios, de los que llegó a haber una docena, desaparecidos en su totalidad tras las Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior.
Con su rehabilitación, acometida ese mismo año, se eliminaron todos los anuncios de la fachada a excepción del famoso cartel de Schweppes (colocado en 1969), que recibió el "indulto", convirtiéndose a sí en un auténtico icono de la capital, que ha sido incluso inmortalizado en el cine ("El Día de la Bestia", Álex de la Iglesia, 1995). Todo un símbolo formado por 312 barras luminosas suspendidas a 37 metros del suelo.

Las habitaciones de los años 50 costaban entre 50-150 pesetas (0,30-0,90 €) mientras que hoy, alojarse tras los neones de Schweppes (curiosamente, una de las habitaciones más demandadas) nos saldría por unos 200-400€.

De la decoración original de su interior tan sólo han sobrevivido los pasamanos de la escalera y la barra del bar, así como los planos que decoran los pasillos y algunos libros de registro antiguos.
Desde 1977 el edificio es Bien de Interés Cultural.


9 comentarios:

cloti dijo...

Pues sinceramente, estaba entusiasmada con todo el post hasta que he visto la cama redonda. Debo tener algún prejuicio contra ellas muy enquistado.
Como siempre tu documentación es exquisita, niña.
Bss
Cloti

chema dijo...

fue un edificio muy adelantado a su tiempo, y cuyo diseño no ha pasado de moda, yo diría que aún hoy sigue pareciendo moderno. y fue también una gran inversión, pero una inversión a largo plazo. setenta y siete años después, ahí sigue, y seguro que sus plantas se utilizan, para oficinas o para lo que sea...
esos anuncios luminosos, a mí me gustan, dan cierta alegría a la ciudad, y una piensa: "cuando era pequeño este anuncio ya estaba, hay cosas que no cambian".

Candela. dijo...

Genial post. La verdad es que en la Gran Via hay unos edificios con historias interesantísimas!

anele dijo...

Vaya, Cloti, te he "reventao" el post, ja, ja. Me parece increíble que sea la habitación más demandada, a pesar de tener tooooda la noche los neones detrás de la cabeza sin dejarte dormir.

Sí, Chema. Es complicado crear algo que con los años siga pareciendo moderno. Y me alegro de que indultaran este anuncio porque es todo un símbolo.

Pues sí, Ruth. Hasta hace 10 meses ni imaginaba que esta calle estuviera tan cargada de historia y anécdotas. Ha sido todo un descubrimiento.

Y me lo estoy pasando pipa con estos posts, aún a riesgo de parecer un poco pesadita.

BLAS dijo...

A mi siempre me ha recordado al Flatiron building de NY. Aunque éste es anterior y mucho más exagerado que el Capitol. También es estilo Beaux Arts aunque algo más moderno. No sabía lo de que era el primer edificio aquí con aire-acondicionado, es genial!
Sin duda, el edificio Capitol es un icono de Madrid. La de veces que he comprado en el Benetton de abajo. Aaayyynnnsss que me gustan los Madriles.
Por cierto, de pesadita nada,me encanta leer cosas curiosas sobre las ciudades que conozco (bueno, y de las que no conozco también...)

Besos!

Myriam dijo...

Muy interesante, desconocía la historia. Y eso que paso por delante cada día :)

Inma dijo...

Anele, sabía lo del anuncio de Schweppes, pero no sabía donde estaba ubicado. Mi hija y yo nos recorrimos la Gran vïa mirando a las azoteas de todos los edificios..¡¡¡y no lo encontramos!!!
Ahora sé donde mirar.

anele dijo...

Pues mira, Blas, me has hecho ir a cotillear sobre el Flatiron (no sabía que el nombre era un apodo por el parecido con las planchas de la época).Probablemente se inspiraran en él, en parte.
Siempre me parecció muy curioso ese edificio.

Ahora lo mirarás con otros ojos, Myriam :)

Inma, no me lo puedo creer, ja, ja. ¡Con el tamaño que tiene el letrero de marras!! La única explicación que se me ocurre es que recorriérais la calle desde Plaza de España y os pillara de espaldas, XDD

BLAS dijo...

Anele, tu eres de las mias sin lugar a dudas. Ya te lo podría haber dicho yo. Es lo que tienen los motes populares. Como se le coloque un mote a algo, ya queda de por vida, puede ser un edificio, una escultura o una persona. "El Edificio Plancha" ¿a que en castellano no suena tan glamouroso? xDDDDDDDD