
Tomamos rumbo a la casa rural para afrontar con ganas la visita del día siguiente.

La casona me pareció tan bonita, que no he podido evitar dedicarle un post en exclusiva.
Una de esos caserones con los que llevo años soñando a la espera de un jugoso premio de lotería.

Maderas nobles, piedra y 3000 m cuadrados de jardín que se complementan con una decoración cuidada al detalle. Se nota que a su simpática propietaria, Cristina, le encanta la decoración de interiores, porque no hay un rincón donde no aparezca un grabado, una maceta, ... en definita, un toque especial.
En el cuarto de estar, un detalle que seguro apreciaría Blas: en el mini-bar, una Nespresso diponible para el huésped 24 horas al día.


Y una estantería repleta de juegos de mesa, DVDs y libros para relajarse al calor de la chimenea.
Los desayunos cuentan con un surtido buffet acompañado de los imprescindibles "sobaos pasiegos" y las riquísimas mermeladas caseras que elabora la propia madre de Cristina.


Os aseguro que en ese comedor tan acogedor el café sabe distinto :)
Una pena que no preparen comidas ni cenas caseras, pero en la vecina Somo pudimos disfrutar de una estupenda cena en El Galeón con unos pescados que se deshacían en la boca.
7 comentarios:
Ohhh, que casita más acogedora, y que decoración más bonita, sin duda un lugar muy acertado, me estás "picando" con la cadena Rusticae esta... En verano el camping bien, pero el invierno pide estas casitas rurales...
Ooooooooooh, qué encanto de sitio!!!!
Bssss
Cloti
Cuando me instalo en algún sitio así, con tanto encanto, me da una pereza salir horrorosa.
Precioso sitio y precioso viaje has hecho. Estoy disfrutando mucho de estas entradas tan bonitas.
Un lugar realmente precioso, como pa ir y no salir XDDD
He odio hablar mucho y bien de este sitio, pero claro como una es de aqui pues no se queda en los sitios tan estupendos que tenemso, siempre parece que te gusta ir a otro sitio. Pero un finde de estos nos pegamos un homenaje en nuestra propia tierra...
no me extraña que te gustara tanto. yo también habría hecho fotos de todos los rincones. el comedor me encanta, con ese aire clásico, con sus chimeneas, a media luz... si al verlo resulta acogedor, seguro que mucho más al estar allí.
Sí, Coilet, Rusticae tiene auténticas maravillas.
Es lo malo, Susana. Que no tiene mucho sentido ir a un hotel al lado de casa. Siempre apetece alejarse un poco más. No sabía que lo conocieras de oídas...
Chema, es que la propietaria se nota que es aficionada a la decoración porque hay muchos detalles por toda la casa.
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