miércoles, 12 de octubre de 2011

5ª ETAPA: LOS PRETILES AUSENTES

Amanece con neblina y una leve bajada de las temperaturas.
Abandonamos Baiona en dirección a Portugal para visitar, justo antes de la frontera, el antiguo castro prerromano de A Guarda.
Tras abonar la entrada al Castro de Santa Tegra o Santa Tecla (poco más de 1 euro) avanzamos unos metros hasta que vemos asomar una palloza a la vuelta de una curva. El aire huele a eucalipto. Decidimos parar y al acercarnos al andén repentinamente aparecen los restos del antiguo asentamiento. Impresiona, porque no lo hemos visto hasta que lo hemos tenido encima.




Las viviendas están muy pegadas, pero dejan el espacio justo para pasar entre ellas. Hay decenas. Parece tener una disposición caótica, aunque en realidad responde a un urbanismo racional, con pallozas agrupadas en viviendas y almacenes en torno a minúsculas plazas. Incluso hay escalones en las callejuelas para salvar las pendientes y canales de evacuación de aguas.
El recinto amurallado está situado en las inmediaciones del río Miño, en el punto más alto del monte (cuya pendiente ofrecía un apoyo defensivo) y frente a la costa atlántica, lo que da idea de su estratégico enclave. Su origen se remonta al siglo I a.C. La población subsistía de una economía básicamente agrícola, complementada por el marisqueo y la pesca, y con una importante actividad comercial, dada su situación geográfica.



Todas las edificaciones son circulares (según la creencia, al carecer de esquinas los espíritus no quedaban retenidos en el lugar), excepto algunas cuadradas que corresponderían a la época de invasión romana. Las pallozas contaban, por lo general, con un vestíbulo donde se acomodaba el horno, y los dinteles de las puertas solían estar decorados con trisqueles y demás incisiones geométricas.



Tras hacer un par de fotos regresamos al coche, momento en que la niebla comienza a cubrir el castro, de modo que el resto de la ruta avanza entre la bruma espesa, lo que nos obliga a acelerar la visita. Por desgracia, los miradores sólo ofrecen el sonido de la olas rompiendo. No se divisa nada más que un vacío blanquecino.



Pasamos por el centro de interpretación para ver parte de los utensilios, vasijas y monedas descubiertas en las excavaciones, que tanta información ofrecen sobre el modo de vida y de la historia del castro: molinos manuales que hablan de una dieta basada en cereales, hachas y hoces que atestiguan su pasado agrícola, anzuelos, restos de orfebrería, pesas de telares, etc, así como monedas romanas y vasijas que evidencian su actividad comercial.



La niebla nos deja estampas como ésta del via crucis que sube hacia la ermita, más propia de una procesión de la Santa Compaña...



Seguimos camino hacia Orense. Queremos llegar a buena hora a la casa rural porque no sabemos en qué condiciones estarán las carreteras en la Ribera Sacra. Y parece que la intuición no nos falla....
Tomamos el desvío de Os Peares... pero el mapa no resuelve mucho. Nos perdemos. Nos volvemos a encontrar, "parece que es por esta carretera...", pero resulta ser un camino privado que reza "no nos responsabilizamos, bla, bla..." uy-esto-huele-raro. Resulta ser una carretera de servicio de la Compañía Eléctrica y unos metros más adelante nos encontramos un enorme pie de hormigón que sustenta una torre de alta tensión, obstaculizando el camino. Pensamos en retroceder, pero parecía tan evidente que es el camino correcto... hast que vemos que "a la vuelta" de la torre el camino sigue. No hay letreros ni nadie a quien preguntar.
A partir de aquí el viaje se convierte en un sinvivir: avanzamos por un camino asfaltado que discurre en paralelo a la orilla del Sil con el miedo de encontrarnos 20 km más adelante con que nos es la ruta correcta (o que el camino termine)y haya que dar la vuelta. Pronto comienzan los ascensos, las curvas, algunos letreros de desvíos a aldeas, pero mi mapa sigue mudo (gracias por nada, señor Michelín!). La carretera no es precisamente ancha ni el asfaltado regular, no hay líneas blancas que delimiten los arcenes (Jesús bendito! ¿cómo será conducir por aquí de noche?) y por supuesto... ¡sin pretiles! en las curvas.
¿Qué problema tiene este puñetero país con los pretiles?!!!! ¿En qué se gasta el presupuesto destinado a Obras Públicas? No es la primera ... y sospecho que tampoco la última carretera de montaña que encontramos con este problema.



Me pone nerviosa no pder seguir la ruta sobre el papel, pero no queda otra. Nos provoca una tensión tremenda (encima el "piloto" tiene una "urgencia", pero ¡cualquiera se para!) así que NO disfrutamos en absoluto del paisaje (que supongo que debe de ser precioso, aunque en estos momentos no estamos para valoraciones).
Seguimos adelante (con la duda de si vamos por el camino correcto) gracias al maravilloso invento del GPS. Tampoco figuran los nombres de las aldeas que pasamos de largo, pero al menos nos sigue guiando hacia la casa. Sin él no hubieramos llegado hasta aquí.



Se suceden las curvas, los desvíos y algún que otro coche con el que nos cruzamos (apenas 2 o 3, gracias a Dios) hasta que por fin llegamos a Crsitosende una hora y pico después (50 km).
Me pregunto cómo hay señales que prohiben ir a más de 70 por hora, ¡¡si con esos trazados no hay quien pase de 60!!



La Casa Grande de Cristosende es la típica casona de piedra y madera rehabilitada, decorada con encanto y con una bonita galería acristalada con sofá y butacas.

Descansamos un par de horas antes de bajar a cenar. Al menos tuvimos el acierto de reservar una casa con cenas porque si tuviéramos que salir a cenar a una aldea de las inmediaciones...



Auténtica cocina rural regada con un vino "Ribeira Sacra" casero, muy suave.



Si alguien se anima a venir por esta zona... por favor, que se haga con un buen mapa del ejército!!



8 comentarios:

Inma dijo...

Tengo la seguridad de que ahs hecho un viaje inolvidable y sobre todo muy bien aprovechado.
¿Tomas notas o lo recuerdas todo, incluidos los vinos?

Rousi dijo...

Espero que a pesar de esos momentos de tensión en busca de la casa lo hayáis disfrutado. Tiene una pinta preciosa, me encanta la galería! :-)

cloti dijo...

Qué pena, y qué gloria el navegador, gran compañía en esos momentos. Te está quedando una crónica preciosa.
Te veo el sábado.
Bssss
Cloti

Candela. dijo...

Esa zona no la he visitado nunca, como me gusta la foto del via crucis con la niebla!! Te ha quedado realmente preciosa. Que tension me ha dado leer lo de la carretera!!

Geno dijo...

Un poco angustioso el viaje ¿no? Pero el destino merecía la pena ¡menuda chocita! Un viaje estupendo con un montón de anecdotas para recordar ¿eh?

anele dijo...

¿Con la memoria que yo tengo, Inma? ja, ja. No, tomo nota, a modo de diario improvisado cada día o cada 2 días. Como básicamente escribo estas crónicas para mí (y poder recordarlas en un futuro) pues me detengo en detalles.

Sí, Rousi, claro que lo disfrutamos. Al menos mereció la pena la llegada.Fíjate que la casa está en medio de la carretera que atraviesa la aldea (cosa que no me gusta nada y siempre evito) pero por las noches no se oían ni un murmullo del campo. Las vistas al monte eran muy relajantes e incluso se veía un "cachito" del Cañón del Sil.

anele dijo...

Cloti, bendito invento!! Tengo ganas de que llegue la kedada y nos contéis lo de la Allende, ja, ja (la próxima vez que me quede sin entradas para algún evento, os llamo).

Gracias, Ruth. La verdad es que la niebla daba un ambiente entre tétrico y místico. Pues deberías ir a la Ribeira Sacra. El viaje en catamarán es muy chulo, pero tendréis que esperar a la próxima (y última entrada) para ver las fotos.

Geno, la carretera no era tan mala (las he recorrido peores) pero la angustia de no saber si habíamos tomado el camino adecuado y de no saber por dónde vas te descoloca un poco y vas tenso. Pero ya pudimos disfrutar de la carretera al día siguiente (niebla incluída, a ver si soy capaz de subir el vídeo a youtube para enlazarlo).

COILET dijo...

A mí tb me llamó la atención lo mal señalizados que están algunos sitios en Galicia, a veces un letrero al ir te indica la situación de algo, pero en la misma carretera de vuelta no pone nada... incoherente e incomprensible... Nosotros simplemente para encontrar CAbo Home o Nigrán (la Catedral del Mar) nos las vimos y deseamos (antes encontramos Cabo Bueu) cuando vas por ej. por Castilla y León y enseguida te pone aunque sea un pueblo pequeño que tiene algo interesante que ver con el típico cartel este que salen dibujados unos arcos o que es un espacio natural y te pintan una montañita o algo... A veces dabas la vuelta a una curva y una carretera pequeña y sinuosa que subía resultaba tener una señal con el símbolo de una cámara de fotos que indicaba que al subir había una vista panorámica, pero vamos, en cuanto te descuidas se te pasa de largo y ni lo ves...

A mí tb me impresionó Sta Tecla y eso que lo contemplé entre neblinas...