domingo, 17 de octubre de 2010

MENUDA BIENVENIDA

LUNES, 11 OCTUBRE.

Tras constantes cambios de destino y con el trabajo a punto de dar al traste con las fechas del viaje, por fin se atisba la comarca de El Bierzo leonés al final del "camino".

Primera parada: Molinaseca.
A 7 km de Ponferrada y en pleno paso del Camino de Santiago, encajado en los montes, se ubica este poblado del s. XI. Su nombre proviene de los molinos construídos junto al río (los antiguos escritos hablan de 7, aunque hoy no queda ni uno).
Su iglesia renacentista de S. Nicolás alberga 2 imágenes de la virgen, una gótica y otra románica.
La villa contó con 2 hospitales, uno en el centro y otro en las afueras (donde se atendía a los peregrinos aquejados de enfermedades contagiosas, como la lepra).
Al otro lado del río, el santuario de la Virgen de las Angustias (conocida en la comarca como La Preciosa); los devotos peregrinos arrancaban las astillas de la puerta como recuerdo, de modo que hubo que forrarla con planchas de hierro.

Llegamos al hotel rural De Floriana.
Al salir del coche nos recibe el inconfundible olor a leña quemada de los pueblos de montaña.
En recepción nos espera una sorpresa: un up-grade. Nos han cambiado a la Jr Suite respetándonos el precio de la doble. Bienvenidos a la cadena Rusticae.

El dormitorio es muy amplio. Cama king-size, techo abuhardillado (lástima no tener un balcón con vistas al monte, pero dadas las circunstancias no me importa en absoluto), pantalla plana frente a la cama, bañera con hidromasaje y un saloncito con minibar, sillones, sofá y 2ª pantalla plana.
Esto es desconectar. Desde luego, el comienzo del viaje no podía estar mejor.

Sólo una pega; los suelos de madera no son nada discretos. Crujen una barbaridad. Menos mal que estamos en la planta superior y no sufriremos las pisadas de ningún huésped, pero por más cuidado que tenga, los de debajo sí que van a sufrir las mías. Un fallo grande para un hotel de esta categoría, la verdad.


Germán pide siesta. El estrés semanal y las 5 horas de viaje le han pasado factura.
Aprovecho para dar una vuelta por el jardín. No es muy grande pero sí acogedor, aunque el castaño del fondo es muy traicionero y mientras sacos unas fotos escucho el golpe seco de dos enormes "erizos" al estrellarse contra el césped.
La temperatura es estupenda (en contra de lo esperado para estas fechas).
La Calle Real es la vía que lo atraviesa y está salpicada de casonas de piedra con balcones de madera; escudos blasonados, mesones, tabernas y casas rurales se suceden hasta llegar al puente romano.
La iglesia, como siempre, está cerrada, así que me quedo con ganas de ver las 2 tallas de la virgen.
Comienza a refrescar; es hora de volver al hotel.

Cenamos en el restaurante del hotel. Es difícil elegir entre las opciones del menú porque todo suena estupendamente. Y SABE estupendamente.
Me decanto por un revuelto de morcilla con pimientos y crujiente de cecina, una merluza sobre pisto de verduritas y vieiras salteadas y un arroz con leche con textura de canela. Y el vino blanco que nos sirven está buenísimo (Godella, Vega Montán, Bodegas Adriá). Habrá que buscarlo cuando estemos en Madrid.
Me muero por hacer fotos pero Germán no me deja (le da vergüenza ajena), aunque al menos consigo que me deje fotografiar su postre para el Wonka.
Si mañana todo sale la mitad de bien que hoy ya me doy por satisfecha.

8 comentarios:

chema dijo...

anda, anele, no sabía que te habías ido de escapada!! pues está genial, para relajarse unos días y retroceder en el tiempo.... seguro que has hecho muchas fotos. esos pueblos medievales tienen un encanto especial. presumo que esta crónica es sólo del primer día, ya nos irás contando más!

Bertha dijo...

Ya veo que te lo has pasado muy bien?

Candela dijo...

A Jay tambien le da una vergüenza enorme que saque la camara en los restaurantes, pero al final ya lo tengo curado de espanto. el mira pa otro sitio como si no me conociera...

anele dijo...

Sí, Chema, primera parada.
Ruth, no hubo forma.Pero si hasta me regañaba por coger castañas en Las Médulas, ja, ja.

cloti dijo...

Claro, para eso eran las botas, jajajaja
El hotelito parece acogedor y moderno, buena mezcla. Sigue contándonos.
Bsssss
Cloti

Geno dijo...

¡Que sitio tan bonito! Esperamos siguientes crónicas que tiene buena pinta la escapadita

COILET dijo...

Me encantan los pueblecitos medievales y apartados, es como viajar en el tiempo y perderse por una tranquilidad que no encuentras en otros sitios... Disfruta y sacama muuchas fotos, jo que pena, queríamos haber visto el menú, dile a tu Germán que te debes a tus fans, jajajaja

anele dijo...

Se lo diré, Coilet. A ver si para la próxima le quito la vergüenza.

Geno, pues por alí tenéis unos cuantos pueblos preciosos. Qué envidia me dais.

Sí, Cloti, para patear por el monte, como las cabritas.